Test: Renault Clio Sport V6

18/11/02

 

MANTÉNGASE ALEJADO DEL ALCANCE DE LOS NIÑOS

De ningún modo es discreto; tampoco resulta práctico; ni por asomo permite una conducción despreocupada. El Renault Clio Sport V6 resulta muy poco convencional; más bien es una apuesta radical de un fabricante que sabe muy bien lo que se hace cuando se trata de poner en la calle un deportivo con mayúsculas (sí, sí, con mayúsculas, aunque tenga la apariencia de un utilitario hipertrofiado).

 

 

Bajo unas formas que recuerdan a las del Renault Clio se esconde un chasis muy rígido que aloja un motor de seis cilindros en V en posición central con 230 CV de potencia enviada al tren trasero sin ningún tipo de asistencia electrónica que ayude a dominar semejante caballería. Unos neumáticos de 235 milímetros de anchura se encargarán de transmitir al suelo las demandas del acelerador que han de ser lo prudentes que marca el instinto de conservación y lo valientes que pide la adrenalina que recorre nuestro cuerpo una vez sentados al volante.

El Clio Renault Sport V6 –que así lo denomina de modo formal la marca francesa aludiendo al papel preponderante de su departamento de competición– es pura sensación. Aparcado en cualquier lugar, es imposible que pase desapercibido. Si uno es vergonzoso, más vale que se busque otro automóvil, porque éste atraerá todas las miradas allá por donde pase. Sólo la carrocería, el capó delantero, el techo y el portón son los de un Clio convencional (el 2 litros 16 válvulas). El resto ha sido desarrollado por Tom Walkinshaw Racing (TWR), una compañía con amplia experiencia en la competición más elitista (Fórmula 1, Resistencia, Turismos) que también se encarga de ensamblar el vehículo de modo artesanal al ritmo de doce unidades por día. Más que perderse en detalles explicativos (sólo es necesario observar las fotografías), conviene decir sencillamente que ninguna de las piezas exteriores de la carrocería del Clio V6 es gratuita; todas cumplen su función. ¿Y cuál es? Configurar una eficaz máquina próxima al vehículo de competición.

El Clio Sport V6 suprime los asientos traseros para poder alojar el motor y también desaparece el maletero, de modo que sólo disponemos de un exiguo hueco de 67 litros bajo el capó delantero y otro espacio de 45 litros detrás de los asientos para los equipajes. Lo que queda del habitáculo se parece mucho al Clio Sport de 2 litros y 172 CV, del que toma salpicadero y cuadro de mandos. La postura de conducción ha sido mejorada; resultan ideales tanto la distancia con respecto a los pedales (excelentes y realizados en aluminio, cabe mencionar), como la palanca de cambios, elevada sobre una torreta y más próxima al volante. Los asientos son excelentes a pesar de su humilde aspecto y, una vez acomodados en ellos, invitan a conducir al ataque.

 

Y si de ello se trata, el Clio V6 ofrece sensaciones únicas. El sonido del propulsor (bastante atenuado teniendo en cuenta que lo tenemos justo detrás de la espalda) es muy deportivo y la aceleración impresionante (6,4 segundos de 0 a 100 Km/h). El cambio ayuda mucho porque es de relación cerrada (la caída de revoluciones entre marcha y marcha al cambiar es mínima) y permite un manejo muy rápido. La estabilidad del Renault Clio Sport V6 es proverbial (hay una rueda en cada esquina de la carrocería), pero el coche debe ser tratado con respeto. La batalla (distancia entre ejes) es corta y el comportamiento en recta del vehículo a alta velocidad (235 Km/h de velocidad punta) algo delicado puesto que el tren delantero (535 kilos) está mucho más descargado de peso que el posterior (800 kilos). Sin embargo, a la hora de conducirlo por recorridos muy sinuosos, la batalla corta se convierte en un buen aliado para abordar las curvas con gran soltura. La ausencia de ayudas electrónicas llama a la prudencia. Con cuidado y poco a poco, el coche nos va dejando ver de lo que es capaz y, de forma paulatina, vamos andando cada vez más rápido. En el límite, por su configuración y sus medidas, el Clio V6 es rabioso y, con el suelo mojado, digno de ser tratado con mimo. Pero en la medida de nuestras posibilidades como conductores, gracias a su tremenda estabilidad, su sobresaliente potencia y poderío, su impresionante equipo de frenos y su gran eficacia, seremos capaces de conducir como nunca en la carretera de siempre.

La experiencia vale 39.850 euros, con una dotación que incluye el aire acondicionado y los airbags de conductor, acompañante y laterales, además de la dirección asistida, el ABS, etc.

FICHA TÉCNICA Y COMERCIAL

Motor

Central longitudinal

Nº de cilindros/disposición

V6

Cilindradas (c.c.)

2.946

Potencias (CV/rpm)

230/6.000

Par máximo (Nm/rpm)

30,6/3.750

Transmisión

Manual 6 velocidades

Tracción

Trasera

Dimensiones largo/ancho/alto (m.)

3,80 / 1,81 / 1,37

Capacidad maletero (l.)

67

Peso (Kgs.)

1.335

PRESTACIONES

Velocidad máxima (Km/h)

235

Aceleración 0-100 Km/h (seg.)

6,4

Consumo urbano (l/100 km)

14,9

Consumo carretera (l/100 km)

8,9

Consumo combinado (l/100 km)

11,2

EQUIPAMIENTO/PRECIO

Aire acondicionado / Climatizador doble

S / N.D.

Elevalunas eléc. / Cierre centr. / Dirección asist.

S / S / S

ABS / ESP

S / N.D.

Airbag conductor / pasajero / lateral

S / S / S

Equipo de sonido con CD / Ordenador de a bordo

S / S

Precio (euros)

39.850 (6.630.482 ptas.)

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