Test: Mitsubishi Montero DI-D

12/12/03

 

UN CLÁSICO

La eficacia de su bastidor en todos los terrenos se ve reforzada por un brioso motor diésel de 160 CV, la tracción total, y toda suerte de ayudas electrónicas.

Mitsubishi introducía ligeros retoques estéticos y una neta mejora en el sistema de tracción de su modelo más emblemático en España, el Montero, para empezar el año 2003. Además la gama de este afamado todoterreno cuenta ahora con el moderno motor turbodiésel de 3,2 litros denominado por la marca DI-D y que rinde 160 CV. La terminación GLS que probamos dotada de cambio automático se vende por un precio de 43.225 euros.

 

 

Los cambios introducidos en el poderoso motor del Montero se limitan a la gestión electrónica, puesto que el propulsor ya tenía toda tecnología a la última que se requiere para estar al día. Es un propulsor de inyección directa por raíl común que, en realidad ha perdido 5 CV con respecto a la versión precedente ya que la actualización mecánica ha buscado más la suavidad de funcionamiento que el aumento en el rendimiento final. El resultado en la práctica es un motor pleno de potencial en el que destacan sobre todo los ‘bajos’ que tiene (el par motor es de 373 Nm a 2.000 vueltas), pero que también en todo momento nos recuerda que es un diésel tanto por el sonido que emite, como por las vibraciones. De todas formas, viene que ni pintado para circular por el campo que, al fin y al cabo, es el destino más natural para este coche. Va acoplado el motor a una caja de cambios automática de cinco relaciones con la posibilidad de manejo secuencial Muy agradable de utilizar tanto en el campo como en la carretera.

Y ya que hablamos de asfalto y tierra, digamos que el Mitsubishi Montero goza de unas excelentes aptitudes para el recorrido por terrenos abruptos. Su sistema de tracción integral incluye reductora y la posibilidad de bloquear el diferencial central. En conducción normal y por asfalto, este Montero es un propulsión trasera. A voluntad, y mediante un mando situado junto a la palanca de cambios lo convertimos en 4x4 (reparto de par 33/67% delante/detrás) y, según convenga, podremos primero bloquear ese diferencial central y conectar la reductora en tales condiciones.

En este punto, que hagamos referencia a las novedades electrónicas que incorpora este Mitsubishi Montero y que afectan a su comportamiento. Dos son los sistemas recién llegados: el MASC (Mitsubishi Active Stability Control, o sea, Control de Estabilidad Activo Mitsubishi), y el MATC (Mitsubishi Active Traction Control, es decir, Control Activo de Tracción Mitsubishi). El primero de ellos nos facilita las cosas en caso de exceso de optimismo al abordar curvas o en caso de que circulemos en condiciones de baja adherencia. En este sentido, el control de estabilidad contribuye a mejorar la seguridad activa del coche. El otro dispositivo tiene más importancia cuando circulamos lejos de la carretera. El sistema MATC (que trabaja conjuntamente con el control de estabilidad y el ABS) aplica los frenos selectivamente sobre las ruedas que están perdiendo tracción (una o varias), de forma que las ruedas que tienen agarre reciben un mayor par para mover el vehículo. Como cualquier otro control electrónico de tracción, en situaciones determinadas puede intervenir sobre el motor y reducir la potencia para evitar un posible derrape del vehículo. La acción de todos estos mecanismos electrónicos combinada con la eficaz tracción total convierten al Mitsubishi Montero DI-D en un arma total para los recorridos lejos del asfalto. En carreteras convencionales conviene que no olvidemos el peso del vehículo (2.170 kilos) y las correspondientes inercias si no queremos darnos algún susto en la entrada de una curva. La orientación de este coche se decanta con claridad hacia su uso como todoterreno, más que como coche apropiado para ir realmente rápido en carreteras convencionales o autovías. No obstante lo dicho, el coche en absoluto nos va a dar sustos a no ser que tratemos de ir más allá de lo que marca la lógica.

Volver a Principio de Página

 

Volver a Revista

 

El interior del Montero DI-D resulta amplio para cinco personas, y está bien rematado, cuenta además con un amplio maletero. En cuanto al equipamiento en versión GLS resulta de lo más completo, incluyendo airbags frontales y laterales, ABS y controles de tracción y estabilidad, climatizador, cuatro elevalunas eléctricos, faros de niebla, dirección asistida, cierre centralizado con mando remoto y llantas de aleación. El precio del vehículo (43.225 euros) puede rebajarse en 2.545 euros si solicitamos el coche con cambio manual de 5 velocidades.

FICHA TÉCNICA Y COMERCIAL

Motor / Nº de cilindros / Disposición

4 en línea delantero transversal

Cilindradas (c.c.)

3.200

Potencias (CV/rpm)

160/3.800

Par máximo (Nm/rpm)

373/2.000

Transmisión

4x4 cambio autom. 5 vel.

Dimensiones largo/ancho/alto (m.)

4,83 / 1,90 / 1,85

Volumen del maletero (l.)

1.700 (con asientos abatidos)

Peso (Kgs.)

2.170

PRESTACIONES

Velocidad máxima (Km/h)

170

Aceleración 0-100 Km/h (seg.)

13,8

Consumo urbano (l/100 km)

13,3

Consumo carretera (l/100 km)

8,8

Consumo combinado (l/100 km)

10,5

EQUIPAMIENTO/PRECIO

Climatizador

S

ABS / Control Tracción / Control Estabilidad

S / S / S

Airbag conductor / acompañante / lateral

S / S / S

Elevalunas eléc. / Cierre centr. / Dirección asist.

S / S / S

Precio (euros)

Desde 43.225 (7.192.035 pesetas)