El tenista murciano viaja este miércoles a Corea del Sur, donde jugará un partido de exhibición con Sinner. Luego, el Open de Australia.
GREGORIO LEÓN
Carlos Alcaraz ha mostrado parte de su intimidad a través del vehículo moderno de las redes sociales. Lo mismo hemos visto el resultado final, espectacular, de su nuevo tatuaje, la Estatua de la Libertad y el puente de Brooklyn, homenaje a su primer US Open ganado, que despidiendo el año con su familia, en una foto que está muy lejos del vedetismo, de egos tontos, de postureo para lucirse en Instagram. Simplemente Alcaraz sonriendo con un montón de gente alrededor, sus familiares más directos, repartido el contenido del cotillón y tomadas las uvas. La foto normal de un chico normal. Y ahí es donde se siente más feliz, jugando ese papel. Con las pilas completamente cargadas el jugador de El Palmar viajará este miércoles a Corea del Sur, donde jugará un partido de exhibición contra Jannik Sinner. Será en Incheon, la tercera ciudad más grande de Corea del Sur, con casi tres millones de habitantes.
Su destino final es Melbourne, y el Open de Australia, el único que se le ha resistido. Álex Corretja ha analizado las opciones que tiene Carlitos de adjudicárselo: "Vamos a ver porque para Carlos es el único Grand Slam en el que todavía no ha triunfado, que a veces le pilla muy pronto en la temporada y que ojalá que en esta ocasión llegue en buen estado de forma. Pienso que haber acabado 2025 de una forma más fresca y no tan saturado, como en otras ocasiones, le hará que llegue con más energía, y en Melbourne encontrará su mejor versión".
Antes del major de Australia debe atender dos compromisos previos: el día 14 se celebra el One Point Slam y al día siguiente, cita con Alex de Miñaur en la Rod Laver Arena. Ese mismo día, el 15, se conocerá el cuadro del abierto a celebrar a partir del 18 de enero en Melbourne.