Solo Bjorn Borg ganó más partidos de Grand Slam en menos tiempo. Este domingo el murciano juega contra Rinderknech los octavos del US Open
GREGORIO LEÓN. Nueva York
Carlos Alcaraz se ha presentado en la segunda semana del US Open con una hoja de servicios donde no aparece ni una sola tachaduras. Ni un solo set ha dejado para los demás, inermes ante la crecida del murciano, que llegó a Nueva York con el depósito de confianza lleno hasta los topes. Y no se ha salido ni un milímetro del renglón. Arthur Rinderknech le espera el domingo. Un conocido de la hierba, aunque hay registrada antes una cita en pista dura, justo en el US Open, en 2021. Alcaraz cedió una manga.
El tenista murciano sigue empeñado en desafiar a los dioses. En el olimpo habita, ya para siempre, Bjorn Borg. Y a su lado se ha puesto un chico criado en El Palmar. Si el sueco se plantó en 85 victorias a los 22 años, Carlitos ya llega 80 en Grand Slam. Roland Garros es su terreno favorito, seguido del verde sagrado de Wimbledon. El US Open ya no le es tan absolutamente fiable, y flojea en Australia.
Y el prodigio de Murcia quiere seguir abrillantando esos registros. Hasta semifinales su único rival es él. Rinderknech en octavos y Lehecka o Mannarino en cuartos son accesibles. Pero un mal día te rompe todos los sueños. Este domingo Alcaraz puede dar otro paso. La final aún queda lejos.