El tenista murciano gana a Alex de Miñaur por 7-5, 6-2 y 6-1, y accede a las semifinales de Open de Australia. El viernes jugará contra Alexander Zverev.
GREGORIO LEÓN
Carlos Alcaraz disfruta desde la seriedad. En la pista parece un niño a la hora del recreo, con el bocata de Nocilla en la mano, y al mismo tiempo, detrás de su sonrisa traviesa esconde la ferocidad de un escualo. Alex de MIñaur surgía en el camino como un rival que podía torcerle el destino en Australia. Lleno de talentos, rápido como un guepardo, era capaz de quebrar al murciano. Pero Carlitos no le dejó ni las migajas. Poniendo en la Rod Laver Arena, llena hasta arriba, el mejor tenis del torneo, firmando su partido más completo, se ha ganado el billete para las semifinales del Open de Australia. Otro techo de cristal roto.
El primer set confirmó las previsiones iniciales. Los partidos de estos dos antagonistas suelen caminar por un guion prefigurado. Para empezar, un Carlitos imponente que coleccionó tres juegos seguidos. Luego, la reacción del australiano. Y cuando parecía que la resolución del capítulo inicial iba a llegar a través de la muerte súbita, un 0-40 para Carlitos le colocó en inmejorable disposición para llevárselo, por fin. Resistió con su fortaleza de siempre De Miñaur, pero no pudo levantar esa desventaja. Una hora de batalla. Alcaraz empezaba a construir su victoria, con paciencia.
El jugador de El Palmar en ningún momento se olvidó de a quien tenía al otro lado de la red. No podía ofrecerle grieta alguna. Y su repertorio de golpes apareció. Un resto a la línea que dejó asombrado al propio De Miñaur, apertura de ángulos para hacerlo correr, una bola que toca en la red y cae del otro lado. En un pispás ya estaba 3-0 por delante. Tenía el poder. Da igual que su oponente le leyera una dejada. Sonrisa y a ejecutar un saque directo.Incluso un tenista de temple empezaba a mostrar signos de desesperación, viendo que no encontraba la forma de hincarle el diente al rival, ni con largos peloteos ni con golpes creativos. Alcaraz siempre estaba.
Con el segundo set también en la mano, el viento de cola soplando con fuerza, todo fue rodado para Carlos Alcaraz, que se sentía feliz, disfrutando del partido, ejecutando ese tenis que ha seducido a todo el mundo. Volaba el murciano, con De MIñaur rendido a la evidencia de que hoy, tampoco era el día.
Otra barrera rota por Carlos Alcaraz. Le esperan las semifinales del único Grand Slam que aún no ha conseguido el prodigio de Murcia.