El tenista murciano juega este martes (11 de la mañana, hora española) ante Alex de Miñaur, en el Open de Australia.
GREGORIO LEÓN
Carlos Alcaraz es un chico feliz. Siempre lo ha sido, mucho antes de llegar a la cumbre y alcanzar el puesto número 1 del ranking mundial. La sonrisa siempre le ha acompañado, y ahí están las fotos de cuando era niño que van apareciendo, con episodios de su biografía, cuando no podía ni imaginar que llegaría tan lejos en el deporte que ama. Y el cambio de Juan Carlos Ferrero por Samuel López no ha cambiado su forma de entender la vida, de vivirla a su manera. Las imágenes que llegan desde Melbourne expresan elocuentemente la felicidad en la que se mueve todo el equipo de Alcaraz, con su entrenador, Álvaro, el representante Albert Molina, el fisoterapeuta Juanjo Moreno, Juanjo López...
Los aficionados lo adoran en Melbourne. Carlos Alcaraz se presta a bromas, y participa de ellas. No hay nadie más querido en el circuito. Su espontaneidad y cercanía enamoran. Y el jugador se divierte antes de ponerse serio. Este martes tendrá un partido complejo ante Alex de Miñaur. El historial de enfrentamientos dice que le ha ganado siempre, en cinco ocasiones. El primer partido data de 2022, en el Conde de Godó. Pero el australiano, gran tenista, tendrá el apoyo de su público.
Carlos Alcaraz intentará romper su techo de cristal en Australia. Nunca ha superado la ronda de cuartos de final.