"Ya pienso en Roland Garros. No quiero dejarle nada a nadie", ha expresado el tenista murciano, en la rueda de prensa oficial del torneo, tras ganar el Open de Australia.
GREGORIO LEÓN /GERMÁN ABRIL
Que nadie piense que Carlos Alcaraz va a levantar el pie del acelerador tras coronarse en Australia. "Ya pienso en Roland Garros. No quiero dejarle nada a nadie". Así de contundente ha sido en la rueda de prensa oficial, posterior al partido. "Odio perder. Intento perder lo menos posible. Aún hay muchos torneos que quiero conquistar. Todos los Másters, ATP Finals, Copa Davis… tengo muchos más retos para esta temporada y tengo que estar preparado".
Alcaraz no se considera todavía una leyenda del tenis. En un ejercicio de humildad ha comentado que se ve aún lejos de esa etiqueta: "Una leyenda no se forja en tres o cuatro años de carrera. Con lo que he conseguido, mucha gente me puede catalogar de ello… pero esto hay que lograrlo durante mucho tiempo. Manteniendo el hambre y la ilusión. A mí me gustaría que me lo llamaran dentro de muchos años, que mi carrera ha sido de leyenda".
Y ha quitado importancia a las críticas recibidas: "Nunca he pensado en los que han dudado de mí. Solamente he jugado para mí, para mi equipo, para aquellos que me han visto trabajar duro durante la pretemporada. No tenía un extra por tener que demostrar nada a otros".