El nuevo ganador del Open de Australia descansará en Murcia durante unos días, antes de volver a competir, en el torneo de Doha.
GREGORIO LEÓN
Como un pasajero más, sin guardaespaldas ni atención preferente. Empujando el carrillo de las maletas y buscando el parking. Así ha llegado Carlos Alcaraz al aeropuerto de Barajas, después de un larguísimo viaje desde Melbourne. "Estoy muy bien y muy contento. Lo voy a celebrar en casa, que es donde mejor se está", ha respondido, con cara de cansancio a los periodistas, a los que ha pedido educadamente comprensión. "Estoy cansado. Llevo ya casi veinticuatro horas viajando. Si me podéis dar un poquito de espacio, os lo agradecería".
Preguntado sobre si había tenido tiempo para celebrar el nuevo major conquistado en la Rod Laver Arena, Alcaraz ha sido sincero: "El cuerpo no daba para más".
Después ha emprendido viaje hacia Murcia, donde ha llegado a mediodía, recibido por su madre Virginia, que no solo estaba deseando ver a Carlitos, sino también a su otro hijo, Álvaro, tan importante en este nuevo éxito del jugador número uno del mundo.