El club grana mantiene contactos abiertos con Iconos Nacionales, One Management y Málaga antes de que el Juzgado de lo Mercantil apruebe o rechace el plan de reestructuración.
GREGORIO LEÓN
Felipe Moreno no termina de aparcar piedras que estaban, o le han ido apareciendo en el camino. El presidente del Real Murcia ha llegado a hablar de que, más que piedras, lo que se ha encontrado es una cantera. Y ahí anda, afanado. La resolución del Tribunal Supremo, pronunciándose sobre las ampliaciones de capital efectuados por la entidad grana desde 2018, ha modificado el mapa accionarial, otorgándole al cordobés un 56 por 100 del total de las acciones, y dejando a Mauricio García de la Vega como segundo máximo accionista, y en consecuencia, actor con el que el Murcia debe contar, sí o sí. Y además del reordenamiento accionarial, el dictamen del más alto tribunal español ha doblado la deuda privada del club, que ha pasado de 11 a 20 millones de euros.
Para reducir la magnitud de esa deuda, el Murcia ha emprendido negociaciones con los acreedores principales, aquellos que han impugnado el plan de reestructuración presentado ante el Juzgado de lo Mercantil. Los contactos han quedado abiertos con Iconos Nacionales y One Management, representados por el mismo abogado, el jurista que defiende los intereses de Mauricio García de la Vega, y con el Málaga, sin que de momento hayan deparado resultados prácticos. El proceso de negociación se va a mantener durante las próximas semanas, incluso después de que la entidad que preside Felipe Moreno dé el siguiente paso: presentar el escrito de oposición a las impugnaciones planteadas, escrito que llegará este jueves al Juzgado de lo Mercantil. El Murcia y los tres acreedores que quieren tumbar el plan de reestructuración estarán en condiciones legales de cerrar un acuerdo antes de que la magistrada María Dolores de las Heras dicte sentencia, que tendrá firmeza inmediata. Tal cosa podría ocurrir en aproximadamente un mes.