El equipo grana, que jugó más de cuarenta minutos con un futbolista menos, ganó por 1-0 al Tarazona con un gol de Óscar Gil.
GREGORIO LEÓN
Con el corazón encogido, entre sufrimientos y agonías. Con suspense hitchconiano. Con ciento seis minutos de esfuerzo supremo. Pero el Murcia ganó, diez partidos después, y abandona la zona roja de la clasificación. Un gol de Óscar Gil saca al equipo del infierno.
El Murcia tuvo más posesión que ocasiones en el primer acto. Gobernó el partido, pero con un dominio inocuo. Remates blandos, como el de Víctor Narro delante de las narices, no inquietaron al portero del Tarazona, que vivió sin grandes sobresaltos. Hasta que la solución llegó desde siempre, y con el de siempre. Óscar Gil, como ante el Marbella y el Villarreal "B", enganchó un balón al borde del área, con un ángulo perfecto.
El equipo grana empezó a confundirse en la segunda mitad. Para empezar, cedió en su empuje, dándole ilusiones al enemigo. Y en una carrera de Álvaro buscó a Gazzaniga y Jorge Mier lo derribó. El árbitro no dudó y le sacó la tarjeta roja. El videoarbitraje, solicitado por Curro Torres, no modificó la decisión. Quedaba media hora de sufrimiento. El técnico del Murcia se vio obligado a reestructurar la alineación, sacando piernas frescas con Sekou y Pedro Benito, y colocando defensa de tres centrales. El corazón de los siete mil aficionados que estaban en Nueva Condomina se congeló en el minuto 88. Traoré marcaba. El árbitro apreció fuera de juego, pero hubo de confirmarlo, después de cuatro minutos largos, en el soporte de vídeo.
Emergió la figura de Gazzaniga en el descuento, para salvar al Murcia de un empate que lo habría devuelto a la zona de máximo riesgo.