Alejandro Arribas se podría plantear vender la entidad, ante el volumen de las reclamaciones que empiezan a cercarlo. La deuda a corto plazo ya es de 4,5 millones de euros.
GREGORIO LEÓN
La realidad que se ha encontrado Alejandro Arribas en el Cartagena es muy distinta a la que le prometieron en julio del año pasado. La auditoria externa hecha por Francisco Vigueras fue demoledora. Una analítica completa que ofreció todos los indicadores reales del estado de salud del club albinegro. En total, 13,7 millones de euros. Esa es la deuda global, pero la de pago a corto plazo va subiendo, hasta llegar a los 4,5 millones desde los 3,7 anunciados. Hay dos ejemplos que expresan con elocuencia a qué velocidad crecen los problemas económicos del Cartagena, y que tienen que ver con las Administraciones públicas. La deuda con la Seguridad Social, inicialmente de 124.000 euros, se ha ido a casi 400.000, con recargos e intereses. El mismo fenómeno ha experimentado la deuda que el Cartagena tiene contraída con la Agencia Tributaria, que se ha elevado de 800.000 a 2,1 millones de euros. Y además, para empeorar aún más la situación, están brotando reclamaciones por compromisos adquiridos por Duino Inversiones. Una de ellas, la del Club Deportivo Naval, que tiene derecho a una compensación de 100.000 euros para el caso de que el club fuera vendido, como ha ocurrido. Son varias las reclamaciones del orden de los 100.000 euros que han aparecido estas últimas semanas, más allá de las conocidas (la cantidad adeudada a Royalverd, por ejemplo, se aproxima a los 400.000).
Alejandro Arribas se siente engañado por la anterior propiedad. Francisco Belmonte, como presidente de la entidad albinegra, firmó y asumió compromisos de los que no dio conocimiento a la parte compradora, y que ahora hacen que la soga apriete más en el cuello. Además, el madrileño no ha encontrado compañero de viaje. A pesar de las especulaciones con la entrada de un grupo inversor que diera más músculo financiero al proyecto, todo ha quedado en palabras. Y con tal estado de cosas, Arribas podría plantearse en un futuro próximo poner en venta el Cartagena. De momento no va a colocar el cartel de Se vende. Aún confía en que el equipo pueda ingresar en 'play off' y pelear por el ascenso a la Segunda División. Esa es la carta que quiere jugarse Arribas. Pero en caso de que el Cartagena se quedara en la categoría actual, con el volumen de deudas en crecimiento y la soledad que le rodea, estaría dispuesto a transmitir la sociedad que compró hace solo unos pocos meses.