El equipo albinegro roza la remontada ante el Europa (2-2) y queda fuera del 'playoff'.
GREGORIO LEÓN
No fue un partido de fútbol. Fue un thriller. Que tuvo, como en los mejores de su género, mil giros de trama. Y un actor principal, Yannick Rahmani, un jugador de otra categoría que ha venido a cambiarle el destino a un Cartagena que estaba sentado en el diván, enfrentado a sus miedos y monstruos interiores. Venía cayéndole al equipo la tostada siempre por el lado de la mantequilla. El Europa se escapó vivo. El empate, aunque solo deje el dividendo de un punto, revitaliza en términos psicológicos al Cartagena.
Los albinegros no ahorraron esfuerzos ni energía desde el primer minuto, siempre con una indeclinable voluntad ofensiva. Y la consecuencia fue la llegada de las oportunidades, sobre todo una, clarísima. Chiki habilitó a Nacho Martínez, con todo a su favor para hacer diana. Pero Juan Flere hizo una parada inverosímil. Sin puntería. Y por contra, sí la tuvo el Europa en su primer remate a puerta. Mahicas se fue por el costado izquierdo. Iván Martínez no tapó bien su palo, y la pelota entró, dejando frío el Cartagonova. Y quedó bajo cero con una jugada mal resuelta por la defensa, con Imanol Baz en la fotografía. Jordi Cano se aprovechó y metió la cabeza para hacer el 0-2. Los silbidos esperaban a los jugadores al descanso.
El vértigo sacudió el partido tras el descanso. El Europa tuvo la opción del tercero. Y Kevin Sánchez, sustituto de Ortuño, condujo varios metros, pero no supo definir. El gol llegó, por fin, con uno de los nuevos. La calidad de Rahmani está fuera de cualquier controversia. La misma jugada de antes, la fallada por Kevin, la resolvió con maestría. 1-2. Era el minuto 53 y un mundo de posibilidades se abría para el Cartagena. Y otra vez Rahmani encontró la solución. Peleó con ardor un balón en el área chica y metió la cabeza para empatar. Quedaba tiempo de sobra para culminar la remontada. Pero cien minutos no fueron suficientes. El equipo está ubicado fuera del 'play off'.