Mary Romero, Ana Carrasco y Laura Gil destacan los avances logrados, pero denuncian que aún faltan apoyo mediático y referentes para que las mujeres compitan en igualdad en el deporte
Son muchos los sectores en los que las mujeres lo tienen un poco más difícil. En ciertos deportes, por no decir la mayoría, las deportistas luchan no solo por triunfar en sus modalidades sino por dar más visibilidad al deporte femenino en sí. Aunque se ha avanzado de forma considerable, queda mucho por hacer.
Para todos los deportistas de élite, hombre y mujeres, triunfar significa renuncia. Pero en el caso de las mujeres esa renuncia se viste además de incomprensión, juicios y miradas. Mary Romero, boxeadora de Puerto Lumbreras, madre de dos hijos, vive con tristeza el hecho de que sus pequeños no la ven como una mamá normal. Aun así, volvería a volcarse con el deporte y volvería a renunciar a tantas cosas para triunfar. Y eso, asegura, es lo que trata de transmitirle a sus hijos.
Es precisamente eso por lo que luchan, por ser un ejemplo, un referente. Cuenta la corredora de Supersport 300, Ana Carrasco, que es consciente de que su trayectoria servirá a futuras generaciones para que emprendan un camino que, sin referentes, sería muy difícil.
Pero falta visibilidad. El deporte femenino vive de las cuotas y aun así no suma los números de emisiones en los medios de comunicación que tiene el masculino. Lamenta la jugadora de baloncesto Laura Gil que sin difusión es muy difícil, por no decir imposible, crear afición.
Las tres deportistas, que han pasado por Plaza Pública Noticias, han triunfado en sus respectivas modalidades. Las tres han renunciado y las tres son referentes para su gente y para futuras generaciones. Pero las tres coinciden en que hace falta más para que el deporte deje de ser un mundo mayoritariamente masculino.