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GALERÍA | No habrá indulgencia para la Sardina en Murcia

El Desfile del Testamento de la Sardina llenó de música y color el centro de la ciudad. Sita Abellán, Doña Sardina, leyó las últimas voluntades del Pez

ONDA REGIONAL
11 ABR 2026 - 08:52
GALERÍA | No habrá indulgencia para la Sardina en Murcia
Fuente: Ayuntamiento de Murcia.

Las Fiestas de Primavera de Murcia culminan este fin de s emana. A la sardina instalada en la Plaza Martínez Tornel le quedan horas. Anoche tuvo lugar la lectura del testamento de la sardina, Sita Abellán leyó las últimas voluntades del pez. No pasó por alto asuntos como la crisis ambiental del Mar Menor, la falta de árboles en las calles de la capital, el Tajo-Segura, la situación deportiva del Real Murcia y los triunfos de Carlos Alcaraz. Este fue el Testamento de la Sardina:

¡Sardineros!

¡Sardineras!

Murcianos de gran nobleza

Murcianas de inmensa raza

Forasteros que llegáis

A esta Murcia encantada

La ciudad que he elegido

Para estirar ya mi pata

O mejor dicho, mi cola

De escamas de rica plata

Pero antes de entregar

Mi hermoso cuerpo a las llamas

Anuncio mi voluntad

Aunque ya esté condenada

De pedir al Gobierno Central

El poder ser indultada

Como a tantos se perdona

Sin que luego pase nada

No sé el mal que me aqueja

Pero estando en San Javier

tomando el sol yo tan fresca

y disfrutando sus playas de hermosa y crujiente arena

me dio como un vahído

un no sé qué, cosa incierta

y tiré pa’ La Arrixaca

más derecha que una vela

Luego el médico aclaró

La dolencia que me afecta:

Contemplar tanta injusticia

Empezando por la huerta

El ver cómo atacan el agua

Que da riqueza a esta tierra

Que tanto trabajo procura

Como envidia manifiesta

Que si al Page lo dejaran

De un plumazo nos lo cierra

¡Sardineros!

¡Sardineras!

Os dejo en mi testamento

Mi voluntad más certera

Por estas cosas que digo

Estoy para que me echen tierra

Y que arda sobre el puente

Si es que los Muher aciertan

Y que todos, sin distingos

Todos a pajera abierta,

Como me encarga el cronista

Que sabe de francachelas,

Festejéis que la he espichado

Y comáis mi carne buena

Que estando tan cara la vida

Y los bares y tabernas

No existe pez en la mar

ni persona humilde y buena

que pueda arrimarse siquiera

a almorzar tras la faena

pues una morcilla cuesta

igual que un piso en La Alberca

Y en lo tocante a las calles

Por ponerme más enferma

Ni el Dios Neptuno se aclara

Cuando conduce por ellas

Rotondas, giros, semáforos

Señales y cien mil revueltas

Calzadas para bicis y buses

Que siempre andan desiertas

Total: toda la santa mañana

Para venir de la huerta

Pongo por caso a Verónicas

Plaza tan castiza y nuestra

Que ahora andan restaurando

Y que luce como nueva

¡Sardineros!

¡Sardineras!

Que luego están los jardines

Que verlos es una pena

Por muchas perras que gasten

En ponerles flores frescas

Que apenas duran dos días

Y sabrá Dios lo que cuestan

En lugar de plantar árboles

Que nos den su sombra fresca

Y moreras, cipreses, naranjos

Especies de nuestra tierra

Y no esos brachichitos

Que del quinto pijo llegan

Y, como algunos políticos,

Cuando llegan bien se asientan

Y no hay quien los arranque

del sillón y sus prebendas

y empiezan a multiplicarse

¡Peor que las malas hierbas!

¡Sardineros!

¡Sardineras!

Desde el aire y desde el mar,

San Javier me envía a la gloria,

Que es en Murcia celebrar

1.200 años de historia

Y de ellos, aún más

Ciento setenta y cinco

de fiesta tan singular

como es la del Entierro

de servidora sin par

Allá dejo el Mar Menor

Exigiendo sin demora

Que lo cuidéis con tesón

Pues no existe mayor joya

Ni orgullo en nuestra Región

¡Sardineros!

¡Sardineras!

Que no falte el paparajote

Para endulzarnos el rato

Ni un pastelico de carne

Ese culinario apaño

Que viendo al Real Murcia

A menudo devoramos

Y que aplaca el sufrimiento

¡De ver qué poco ganamos!

Que no falten michirones

ni zarangollo en los platos

ni esa bota de Jumilla

ni jamón bueno, del caro

y a quien no pueda pagarlo

para eso aquí tenemos

a nuestro presidente Pablo

Y que no nos falte nunca

La potencia de ese brazo

de nuestro querido Carlitos

ese palmareño bravo

que tantos buenos momentos

a todos nos viene dando

¡Sardineros!

¡Sardineras!

Un abrazo al Gran Pez

De quien me consta de veras

Que el amor por nuestro Entierro

Le circula por las venas

Y otro para otro grande

Embajador de esta tierra

Y me refiero al alcalde

Al primer edil Ballesta

Hogaño el Pitocrónico

Que me ensalzó en el Romea

¡Sardineros!

¡Sardineras!

Ahora, por acabar pronto

Por terminar en la hoguera

Resumo mis voluntades

Y reparto mis riquezas

Lego a la ciudad de Murcia

Mi alegría sardinera

La algarabía de pitos

Que anuncia la primavera

A Aquiles le entrego el valor

A Apolo, bailes con alegría

Y que Baco os dispense

Cubaticas sin medida

A Centauro entregaré

Vuestra noble huertanía

Esa que engalana a Ceres

Con la misma picardía

Que Eros reparte abrazos

Al descender la Gran Vía

Y Júpiter va cautivando

Tanta murciana bonica

Y Diana a algún murciano

De esos que, cuando te miran,

Con solo mirarte una vez,

Te asan como a la sardina,

Con magia de Centro Brujo

El corazón encandilan

A Hércules lego mi fuerza

Y a Momo todas mis risas

Y a Polifemo otro ojo

Para admirar doblemente

A tanta chiquillería

Que alza sus brazos al cielo

Cuando el Entierro desfila

A Mercurio que calcule

Que vale esta fiesta señera

Y si acaso faltan cuartos

Que envíe a Marte derecho

A la Agrupación Sardinera

A Vulcano le daría

El fuego de mis pupilas

A Palas, la juguetona

Los amores de Saturno

Y los trabajos de Ulises

Que apenas son tres recados

Si acaso los comparamos

Con dirigir el Entierro

Y a vosotros sardineros

Y sardineras divinas

Os lego mi corazón

Cogedlo en el Puente Viejo

Que no se lo lleve Plutón

Hasta el inframundo yermo

Y si acaso os lo arrebata

Que sea en un AVE al infierno

Que así tardará mil años

Para tan corto trayecto

Y aquí paz y después Gloria

Y que Morfeo nos duerma

Mientras Selene nos vela

Y a quien Odín se la de

Neptuno se la bendiga

Y si mil años viviera

En todo ese largo milenio

Seguiría proclamando

Sardineras, sardineros

Que desde esta bella ciudad

Por sus gentes y su cielo

Solo puedo concluir:

¡De Murcia, señores, al Cielo!

¡De Murcia, de Murcia al Cielo!

¡Vivan las Fiestas de Primavera!

¡Vivan los sardineros!

¡Vivan las sardineras!

¡Viva el Entierro de la Sardina!

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