El Desfile del Testamento de la Sardina llenó de música y color el centro de la ciudad. Sita Abellán, Doña Sardina, leyó las últimas voluntades del Pez
Las Fiestas de Primavera de Murcia culminan este fin de s emana. A la sardina instalada en la Plaza Martínez Tornel le quedan horas. Anoche tuvo lugar la lectura del testamento de la sardina, Sita Abellán leyó las últimas voluntades del pez. No pasó por alto asuntos como la crisis ambiental del Mar Menor, la falta de árboles en las calles de la capital, el Tajo-Segura, la situación deportiva del Real Murcia y los triunfos de Carlos Alcaraz. Este fue el Testamento de la Sardina:
¡Sardineros!
¡Sardineras!
Murcianos de gran nobleza
Murcianas de inmensa raza
Forasteros que llegáis
A esta Murcia encantada
La ciudad que he elegido
Para estirar ya mi pata
O mejor dicho, mi cola
De escamas de rica plata
Pero antes de entregar
Mi hermoso cuerpo a las llamas
Anuncio mi voluntad
Aunque ya esté condenada
De pedir al Gobierno Central
El poder ser indultada
Como a tantos se perdona
Sin que luego pase nada
No sé el mal que me aqueja
Pero estando en San Javier
tomando el sol yo tan fresca
y disfrutando sus playas de hermosa y crujiente arena
me dio como un vahído
un no sé qué, cosa incierta
y tiré pa’ La Arrixaca
más derecha que una vela
Luego el médico aclaró
La dolencia que me afecta:
Contemplar tanta injusticia
Empezando por la huerta
El ver cómo atacan el agua
Que da riqueza a esta tierra
Que tanto trabajo procura
Como envidia manifiesta
Que si al Page lo dejaran
De un plumazo nos lo cierra
¡Sardineros!
¡Sardineras!
Os dejo en mi testamento
Mi voluntad más certera
Por estas cosas que digo
Estoy para que me echen tierra
Y que arda sobre el puente
Si es que los Muher aciertan
Y que todos, sin distingos
Todos a pajera abierta,
Como me encarga el cronista
Que sabe de francachelas,
Festejéis que la he espichado
Y comáis mi carne buena
Que estando tan cara la vida
Y los bares y tabernas
No existe pez en la mar
ni persona humilde y buena
que pueda arrimarse siquiera
a almorzar tras la faena
pues una morcilla cuesta
igual que un piso en La Alberca
Y en lo tocante a las calles
Por ponerme más enferma
Ni el Dios Neptuno se aclara
Cuando conduce por ellas
Rotondas, giros, semáforos
Señales y cien mil revueltas
Calzadas para bicis y buses
Que siempre andan desiertas
Total: toda la santa mañana
Para venir de la huerta
Pongo por caso a Verónicas
Plaza tan castiza y nuestra
Que ahora andan restaurando
Y que luce como nueva
¡Sardineros!
¡Sardineras!
Que luego están los jardines
Que verlos es una pena
Por muchas perras que gasten
En ponerles flores frescas
Que apenas duran dos días
Y sabrá Dios lo que cuestan
En lugar de plantar árboles
Que nos den su sombra fresca
Y moreras, cipreses, naranjos
Especies de nuestra tierra
Y no esos brachichitos
Que del quinto pijo llegan
Y, como algunos políticos,
Cuando llegan bien se asientan
Y no hay quien los arranque
del sillón y sus prebendas
y empiezan a multiplicarse
¡Peor que las malas hierbas!
¡Sardineros!
¡Sardineras!
Desde el aire y desde el mar,
San Javier me envía a la gloria,
Que es en Murcia celebrar
1.200 años de historia
Y de ellos, aún más
Ciento setenta y cinco
de fiesta tan singular
como es la del Entierro
de servidora sin par
Allá dejo el Mar Menor
Exigiendo sin demora
Que lo cuidéis con tesón
Pues no existe mayor joya
Ni orgullo en nuestra Región
¡Sardineros!
¡Sardineras!
Que no falte el paparajote
Para endulzarnos el rato
Ni un pastelico de carne
Ese culinario apaño
Que viendo al Real Murcia
A menudo devoramos
Y que aplaca el sufrimiento
¡De ver qué poco ganamos!
Que no falten michirones
ni zarangollo en los platos
ni esa bota de Jumilla
ni jamón bueno, del caro
y a quien no pueda pagarlo
para eso aquí tenemos
a nuestro presidente Pablo
Y que no nos falte nunca
La potencia de ese brazo
de nuestro querido Carlitos
ese palmareño bravo
que tantos buenos momentos
a todos nos viene dando
¡Sardineros!
¡Sardineras!
Un abrazo al Gran Pez
De quien me consta de veras
Que el amor por nuestro Entierro
Le circula por las venas
Y otro para otro grande
Embajador de esta tierra
Y me refiero al alcalde
Al primer edil Ballesta
Hogaño el Pitocrónico
Que me ensalzó en el Romea
¡Sardineros!
¡Sardineras!
Ahora, por acabar pronto
Por terminar en la hoguera
Resumo mis voluntades
Y reparto mis riquezas
Lego a la ciudad de Murcia
Mi alegría sardinera
La algarabía de pitos
Que anuncia la primavera
A Aquiles le entrego el valor
A Apolo, bailes con alegría
Y que Baco os dispense
Cubaticas sin medida
A Centauro entregaré
Vuestra noble huertanía
Esa que engalana a Ceres
Con la misma picardía
Que Eros reparte abrazos
Al descender la Gran Vía
Y Júpiter va cautivando
Tanta murciana bonica
Y Diana a algún murciano
De esos que, cuando te miran,
Con solo mirarte una vez,
Te asan como a la sardina,
Con magia de Centro Brujo
El corazón encandilan
A Hércules lego mi fuerza
Y a Momo todas mis risas
Y a Polifemo otro ojo
Para admirar doblemente
A tanta chiquillería
Que alza sus brazos al cielo
Cuando el Entierro desfila
A Mercurio que calcule
Que vale esta fiesta señera
Y si acaso faltan cuartos
Que envíe a Marte derecho
A la Agrupación Sardinera
A Vulcano le daría
El fuego de mis pupilas
A Palas, la juguetona
Los amores de Saturno
Y los trabajos de Ulises
Que apenas son tres recados
Si acaso los comparamos
Con dirigir el Entierro
Y a vosotros sardineros
Y sardineras divinas
Os lego mi corazón
Cogedlo en el Puente Viejo
Que no se lo lleve Plutón
Hasta el inframundo yermo
Y si acaso os lo arrebata
Que sea en un AVE al infierno
Que así tardará mil años
Para tan corto trayecto
Y aquí paz y después Gloria
Y que Morfeo nos duerma
Mientras Selene nos vela
Y a quien Odín se la de
Neptuno se la bendiga
Y si mil años viviera
En todo ese largo milenio
Seguiría proclamando
Sardineras, sardineros
Que desde esta bella ciudad
Por sus gentes y su cielo
Solo puedo concluir:
¡De Murcia, señores, al Cielo!
¡De Murcia, de Murcia al Cielo!
¡Vivan las Fiestas de Primavera!
¡Vivan los sardineros!
¡Vivan las sardineras!
¡Viva el Entierro de la Sardina!