La presencia de hielo en el cambiador de ancho de Taboadela (Ourense) ha ocasionado retrasos de una hora en los trenes de alta velocidad que conectan Galicia con Madrid
La nieve, el frío, con seis capitales de provincia con mínimas bajo cero, y sobre todo los fenómenos costeros en Galicia y en otras comunidades cantábricas son protagonistas en una jornada en la que, si bien se han levantado las restricciones a camiones, siguen afectadas más de un centenar de carreteras. La borrasca Ingrid continúa en el país dejando nevadas en cotas muy bajas, tormentas en muchos puntos de la península y grandes olas en las costas del norte, además de en Canarias y en zonas de Almería.
Las costas gallegas están desde mediodía en aviso rojo por peligro extraordinario de fenómenos costeros, con olas que podrían superar los 8 metros, mientras que en el litoral de Asturias, Cantabria y País Vasco el nivel es naranja -peligro importante- también por situación marítima adversa. Lo mismo que el litoral gaditano y Estrecho, la ciudad de Melilla y dos islas canarias, Lanzarote y Fuerteventura. La Aemet recuerda que, ante este importante temporal, es peligroso acercarse a la costa.
Entre los más de 600 transportistas que a causa de las restricciones a la circulación de camiones por la borrasca Ingrid han pasado la noche en Benavente (Zamora), donde confluyen las autovías de acceso a Galicia A-52 y A-6, la sensación generalizada es la de haber perdido el tiempo y no haber podido regresar a casa por una prohibición de circular que no entienden.
El camionero gallego Ismael Alonso decía que apenas ha avanzado cien kilómetros desde el jueves, camino del destino final de su ruta en Ribadavia (Ourense). Ha lamentado el retraso de dos días que lleva en su viaje desde Alicante a Ribadavia con un transporte de material de construcción. También Ana, una transportista portuguesa residente en Pontevedra, que ha hecho noche en Madrid como consecuencia de las restricciones para camiones y este mediodía se encontraba a la espera de poder descargar su camión frigorífico en Benavente, ha lamentado el retraso, porque "a esta hora era ya para estar en casa".