Un informe técnico encargado por el Obispado de Cartagena advierte del riesgo de nuevas caídas en zonas adyacentes y recomienda tanto el cierre del templo como la restricción del tráfico en su entorno
La Basílica de la Purísima de Yecla permanecerá cerrada tras los desprendimientos registrados en su cúpula por las fuertes rachas de viento. Un informe técnico encargado por el Obispado de Cartagena advierte del riesgo de nuevas caídas en zonas adyacentes y recomienda tanto el cierre del templo como la restricción del tráfico en su entorno.
El documento señala que será necesario desmontar todas las “lágrimas”, las piezas de cerámica de la cúpula, para limpiarlas, repararlas y volver a colocarlas, una operación que solo para la retirada podría durar 50 días. El párroco, José Antonio Abellán, ha pedido que la iglesia pueda reabrirse en cuanto se elimine el riesgo de desprendimientos
El informe culpa al viento pero el restaurador yeclano, Alberto Martínez, advierte que el viento ha sido el detonante final