Los primeros indicios apuntan a un fallo en la unión de los carriles como posible origen del siniestro, a la espera de las conclusiones oficiales
La tragedia ferroviaria ocurrida el domingo en Adamuz, en la provincia de Córdoba, ha dejado al menos 40 fallecidos y numerosos heridos, y la investigación de las autoridades se concentra cada vez más en un fallo técnico en las propias vías como factor determinante del siniestro.
El accidente se produjo cuando un tren de alta velocidad operado por Iryo que circulaba entre Málaga y Madrid descarriló en un tramo de vía recientemente renovado, antes de colisionar con otro convoy de Renfe que venía en sentido contrario.
Técnicos que trabajan en el lugar han identificado uniones de carril dañadas, conocidas como fishplates, cuya superficie mostraba desgaste y un espacio que se habría ido abriendo con el paso de los convoyes. Esta anomalía podría haber sido clave para que el tren se saliera de la vía.
Estas primeras observaciones, hechas antes de completar la investigación oficial, coinciden con fuentes especializadas que señalan que el defecto en la unión del riel podría haber creado una condición crítica, provocando el descarrilamiento.
Aunque se ha detectado esta posible falla en la infraestructura, tanto el Ministerio de Transportes como la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) han advertido que todavía no se puede afirmar con certeza si la rotura de la vía fue la causa directa o una consecuencia del accidente, y que establecer una cadena causal requerirá más análisis técnicos.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha resaltado que el tramo afectado fue objeto de obras de renovación el año pasado con una importante inversión y que no hay indicios de que el exceso de velocidad o un error humano sean factores principales hasta la fecha.
Los investigadores han destacado que el descarrilamiento tuvo lugar sobre una recta del trazado, lo que resulta especialmente extraño en términos ferroviarios, ya que estos incidentes suelen ocurrir en curvas o puntos complejos de la infraestructura. El hecho de que la vía fuera aparentemente nueva aumenta la sorpresa entre los técnicos.
Los trabajos forenses siguen en marcha en el lugar del siniestro, con análisis de laboratorio programados para determinar con precisión el origen del fallo en las vías. Las autoridades han indicado que la investigación podría prolongarse varias semanas antes de publicar conclusiones definitivas