María explica que su jefe "se porta bien" con ella y que le regala la leña para que pueda calentar su vivienda con una estufa
Cuando llega el invierno, el frío no entra igual en todas las casas. Mientras algunos suben la calefacción, otros buscan alternativas que no disparen la factura. La pobreza energética se vuelve una realidad que obliga a miles de familias a elegir entre calentarse o llegar a fin de mes.
A primera hora de la mañana, en casa de María, el frío se nota antes que el silencio. Las ventanas no aíslan bien y la calefacción eléctrica casi nunca se enciende. Su situación no es una excepción. Según el Ministerio para la Transición Ecológica, el 17,6% de la población en España, unas 8,7 millones de personas, no puede calentar su vivienda de forma adecuada en invierno, a pesar de que la OMS recomienda mantener el hogar en torno a los 18 grados.
El problema se agrava por la mala eficiencia energética de muchas viviendas. María ha invertido en algunos arreglos pero no puede hacer frente a todo el gasto que conlleva y calienta el comedor con una estufa de leña: "Afortunadamente tengo un trabajo en una fábrica y el jefe se porta muy bien conmigo y me regala la leña. Y así vamos tirando".
La exposición prolongada a bajas temperaturas interiores (<12°C) tiene un impacto directo y severo en la salud. María explica que tiene un familiar con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y como muchas otras familias, la de María afronta el invierno: "Intentamos hacer supervivencia con mantas y batas de casa".
Información: Patricia Jiménez.