Muestran su preocupación ante la intención de debilitar una directiva que califican como una de las normas más importantes para la protección del agua, para favorecer a la industria
Los colectivos ecologistas a nivel estatal se muestran intranquilos ante la posibilidad de relajar medidas como minimizar las responsabilidades de la ganadería intensiva, de la acuicultura o las responsabilidades por los vertidos químicos. Alegan que esta rebaja pone en peligro la salud de los ecosistemas acuáticos, así como la de las personas. Julio Barea, responsable de Agua de Greenpeace, explica que esto abre un peligroso escenario para la instalación de nuevas explotaciones mineras.
Unas limitaciones que ponen en riesgo todos los sistemas europeos, pero en especial los españoles, por las características irregulares del medio hídrico. Barea muestra su inquietud ante esta situación que, dice, puede suponer un precedente para debilitar el resto de directivas medioambientales, como las de restauración de la naturaleza.
El responsable de Agua de Greenpeace ha anunciado que el mes que viene irán a Bruselas a plantear sus preocupaciones ante la Comisión.