La campaña del 8M del Ministerio de Igualdad se centra en términos muy usados en redes sociales, como también es "mujeres kilómetro cero"
La campaña de este año del Ministerio de Igualdad para el 8M pone el foco en un término popularizado en redes sociales, “mujer de alto valor”, que defiende una vuelta a los roles de género tradicionales. Términos como este y como el de “mujeres kilómetro cero”, es decir, con un historial de pocas o ninguna pareja sexual, nos devuelven a tiempos pasados, a la casilla de salida de la lucha feminista.
Ángela Molina le pone voz a publicaciones en redes de 2025. Son discursos que se presentan como un lenguaje renovado, pero que reproducen esquemas que el feminismo lleva décadas cuestionando, como la cosificación, el control de la sexualidad femenina y esa asignación de roles rígidos según el género.
Loola Pérez es psicóloga, sexóloga y presidenta de Mujomur, Mujeres Jóvenes de la Región, pone el ejemplo de mujeres de alto valor o kilómetro cero: "Aunque parecen expresiones modernas, realmente lo que vienen a representar son categorías tradiciones del control sobre el cuerpo de las mujeres y sobre su sexualidad".
Loola Pérez explica que hay muchas chicas en la actualidad que validan su autoestima a través de la mirada de los hombres siendo el deseo masculino la medida universal del valor de las mujeres.
Esa “mujer de alto valor” nos lleva a tiempos pasados como los que vivió Carmen Mateos, que tiene ahora 84 años. Con 31 quedó viuda, con dos hijos muy pequeños de ocho y seis años y sin paga porque su marido no estaba dado de alta. Le tocó ser independiente a la fuerza, salir de ese estereotipo de mujer de su casa para ser una mujer trabajadora, cuidadora y madre. Es decir que en ella se conjugaba todo pero sin derechos...
"Me quedé en shock, tenía que luchar por mi hijo y por mi hija, pero a mí se me ha pasado la vida sin disfrutar nada. Pero bueno, estoy agradecida que estoy aquí y disfrutando de mis hijos, lo que mi marido de 31 años estaba enterrado", cuenta Carmen.
Cuando su marido vivía, siempre le decía que no le hacía falta trabajar, algo que era bastante habitual en aquella época. Tras su muerte, Carmen encontró trabajo en el antiguo Hospital General como auxiliar de clínica. Trabajó mucho y reconoce que disfrutó muy poco porque no tenía tiempo. Afirma que ahora las cosas son diferentes.
Testimonios como el de Carmen dan muestra de que cualquier tiempo pasado no fue mejor. Recuperar estereotipos de la mujer de hace 40 años no puede significar nada bueno para una carrera, la del feminismo, que tiene idas y venidas y en la que la batalla no está ganada.