El presidente del Gobierno exige el cese inmediato de las hostilidades y asegura que España no será "cómplice de algo malo para el mundo" como es la guerra en Irán "solo por el miedo a las represalias de alguno"
El Gobierno ha reiterado su posición ante la escalada del conflicto con Irán, defendiendo la misma línea que mantuvo en las guerras de Ucrania y Gaza: un no rotundo a la guerra y a cualquier quiebra del derecho internacional.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado que la posición del Ejecutivo frente al conflicto bélico en Oriente Medio desencadenado por los ataques de EE.UU. e Israel a Irán se resume "en cuatro palabras" con un "No a la guerra", el lema que se popularizó con la guerra de Irak de 2003.
Desde el Ejecutivo subrayan que “no se puede responder a una ilegalidad con otra ilegalidad” y advierten de que repetir errores del pasado, como ocurrió en Irak, solo conduciría a más inestabilidad y sufrimiento. A su juicio, de conflictos anteriores no surgió un orden internacional más justo, ni mejores salarios, ni servicios públicos más sólidos, sino más incertidumbre económica, especialmente en sectores estratégicos como el petróleo y el gas.
El Gobierno insiste en que no acepta que dirigentes utilicen el “humo de la guerra” para beneficiar a unos pocos, mientras la ciudadanía sufre las consecuencias. La prioridad, aseguran, debe ser mejorar la vida de la gente, no alimentar conflictos.
Pedro Sánchez ha asegurado que el Ejecutivo ha activado mecanismos para asistir a los españoles que se encuentran en la región afectada. Reconoce que se trata de operaciones delicadas, debido a la situación de los aeropuertos y la seguridad aérea, pero garantiza que trabajará para que los compatriotas regresen a casa “cuanto antes y con todas las garantías”.
Asimismo, se están analizando distintos escenarios económicos para mitigar el impacto del conflicto en los ciudadanos y reforzar la capacidad del país para hacer frente a una posible crisis derivada de la escalada.
Como miembro de la Unión Europea, España exigirá una respuesta coordinada que apueste por la paz justa y duradera. El Gobierno reclama tanto a Estados Unidos como a Irán que cesen las hostilidades y retomen la vía diplomática.
Desde el Ejecutivo recalcan que su postura no implica respaldo a ningún régimen. Recuerdan que en su día se repudió la dictadura de Saddam Hussein y que también se rechaza el actual régimen iraní, pero insisten en que oponerse a la guerra es una posición de coherencia, no de ingenuidad.
El Gobierno reconoce las dificultades del momento, pero defiende que la espiral de violencia es evitable. Apela a los valores recogidos en la Constitución y al compromiso europeo con la paz, asegurando que España no está sola en esta postura y que trabajará con otros países que comparten esta visión.
“El futuro no está escrito”, ha dicho el presidente del Gobierno, que ha concluido su declaración con un mensaje claro: más diplomacia, más cooperación y más paz.