Es la principal novedad de la próxima campaña de vacunas que comienza a finales de septiembre, aunque la estrategia final puede variar en cada Comunidad Autónoma
El Ministerio de Sanidad retrasa hasta los setenta años la recomendación de vacunarse de COVID-19 esta temporada debido a la escasa circulación del virus. Es la principal novedad de la próxima campaña de vacunas que comienza a finales de septiembre, aunque la estrategia final puede variar en cada Comunidad Autónoma.
Las recomendaciones del Ministerio venían coincidiendo en las últimas cuatro campañas, pero este año se han publicado documentos por separado con el fin de adaptar mejor la estrategia de vacunación a dos virus que no se comportan igual. La gripe tiene carácter estacional, la onda epidémica suele iniciarse en diciembre y puede llegar hasta marzo, mientras que la COVID está apareciendo en cualquier época del año. De hecho, este verano ha habido un aumento importante de los casos, eso sí, con síntomas muy leves. Lo explica Fernando Moraga-Llop, portavoz de la Asociación Española de Vacunología y expresidente de la Sociedad Catalana de Pediatría.
La principal novedad en las pautas de vacunas de COVID-19 es la recomendación del Ministerio de retrasar la edad de la población diana hasta los 70 años. No ocurrirá igual en todas las Comunidades Autónomas. En Cataluña, por ejemplo, han decidido que es más razonable vacunar a partir de los 60.
En la Región de Murcia siguen planificando la campaña, que suele comenzar con la inmunización del virus respiratorio sincitial en bebés, según el consejero de Salud, Juan José Pedreño.
En cuanto a la gripe, Sanidad plantea vacunar este otoño —por edad— a mayores de 60, embarazadas, niños a partir de los seis meses y hasta los cinco años. Además, se incluyen grupos de riesgo, convivientes con personas de estos grupos, residencias (incluido el personal), discapacitados, trabajadores sanitarios o de guarderías.
El Ministerio aconseja iniciar la campaña en la última semana de septiembre, aunque la fecha podrá alterarse en función de la disponibilidad y el tipo de fármaco. Desde la Asociación Española de Vacunología advierten de la importancia de continuar con la vigilancia epidemiológica. Será fundamental para introducir futuros cambios en la composición y el calendario vacunal.