Sesenta lo habían solicitado pero no se han podido atender fundamentalmente por falta de instalaciones. En total, en la región, 1º y 2º Secundaria podrán cursarse en un total de 18 colegios
La consejería ha hecho públicos los centros que se suman a la iniciativa y que atienden fundamentalmente zonas del ámbito rural o o con población en riesgo de exclusión. Se trata de reducir las altas tasas de fracaso y abandono escolar, según el consejero Víctor Marín que subrayaba otros objetivos de esta iniciativa.
Los nuevos centros que ofrecerán primero y segundo de la ESO son: el Narciso Yepes y Nuestra Señora del Carmen en Murcia, el Noguera Saura en la pedanía de San José de la Vega, Murcia, el Juan de la Cierva de Castillas, La Asomada y el Fernando Garrido en Cartagena, La Purísima en el Llano de Molina, Nuestra Señora de la Asunción de Alcantarilla, El Alba de Roldán-Torre Pacheco, Purísima Concepción en el Esparragal de Puerto Lumbreras) y San Pedro Las Palas en Fuente Álamo.
El número total de colegios solicitantes se eleva a 60, pero la falta de instalaciones ha impedido su acceso a lo que se conoce como "modelo EGB".
Con la ampliación a 18 centros se incrementarán en 300 las plazas de comedor escolar lo que favorece la conciliación familiar.
Creen que ayudará siempre que responda a motivos de absentismo en el paso del colegio al instituto. Aunque no la ven necesaria en el resto de situaciones. De los once colegios a los que se amplía este modelo, muestran su sorpresa ante dos, el CEIP Juan de la Cierva de Casillas, en Murcia, y el Fernando Garrido de Canteras, en Cartagena.
A la espera de una reunión que lo confirme, en cuanto a la manera de proceder, Isabel Saturno, presidenta de los Directores de Secundaria, cuenta que destinarán profesorado de secundaria a los colegios para impartir las materias, aunque puntualiza que los padres podrán elegir si dejar a los niños en el colegio o llevarlos a un instituto. Ante este modelo preocupa, dice, la calidad de la enseñanza y la infantilización de los alumnos.
Saturno enfatiza la labor de cuidado e integración que de los institutos hacia los niños. Y reconoce la medida como positiva cuando se aplica en situaciones en las que se fomenta el absentismo del alumnado en la transición a secundaria.