El sistema detectó una anomalía eléctrica previa, pero no generó ninguna alerta automática al no superar el umbral configurado, mientras Adif no exigió mecanismos más fiables
Un informe de la Guardia Civil remitido al Juzgado de Instancia de Montoro (Córdoba) confirma que la vía por la que circulaban los trenes implicados en el accidente de Adamuz presentaba una rotura al menos 22 horas antes del siniestro. El descarrilamiento, ocurrido la tarde del domingo 18 de enero, provocó la colisión entre un tren de Iryo y un Alvia, con un balance de 46 fallecidos y más de 120 heridos.
Según el documento, el Sistema de Apoyo al Mantenimiento (SAM) registró la noche anterior una caída brusca de tensión en la vía, compatible con una fractura. Sin embargo, esta variación no activó ninguna alarma, ya que se mantuvo por encima del umbral establecido para indicar ocupación de la vía, condición necesaria para alertar al sistema de señalización o al personal de mantenimiento.
El informe concluye que el sistema detectó de forma pasiva una anomalía que podía indicar la rotura, pero no estaba configurado para emitir avisos automáticos debido a la limitada fiabilidad del método en esta infraestructura. Además, señala que Adif, pese a contemplar en sus especificaciones la detección de fracturas, no exigió que este sistema funcionara con esa capacidad.
Estos hallazgos coinciden con un informe técnico en fase de borrador de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que ya había apuntado a esa misma caída de tensión previa a partir de los registros eléctricos gestionados por el sistema de señalización de Hitachi.