El 39% de los arrendatarios paga más que el precio de mercado, afectando especialmente a mujeres jóvenes con altos niveles de esfuerzo económico
El 35% de los inquilinos teme que su alquiler aumente en el corto plazo tras el vencimiento del contrato, según el informe Análisis y Propuestas Sindicales para Ampliar el Derecho a la Vivienda elaborado por UGT.
Además, el 39% considera que el precio que paga está por encima del valor de mercado.
La situación afecta especialmente a mujeres menores de 35 años, que se encuentran sobrerrepresentadas en los casos de mayor esfuerzo económico: casi un cuarto de ellas destina más del 40% de su salario al pago del alquiler. Miguel Lajarín, responsable de vivienda del sindicato en Murcia, señala que las subidas masivas del alquiler son uno de los principales problemas que afronta la población en materia de acceso a la vivienda.
Esta situación lleva un coste asociado del 35% del presupuesto de los hogares, especialmente en áreas urbanas, dado que seis de cada 10 hogares en estas condiciones de vivienda, se ubica en municipios de 100.000 habitantes.
Un estudio realizado por Funcas señala que el efecto en los jóvenes del precio del alquiler se ve en dos aspectos, el primero ligado al número, el 50% vive en esta situación lo que genera un gran efecto escala.
El segundo vinculado al esfuerzo. Desde 2019 los precios del alquiler han crecido de forma muy intensa, entorno al 40%, mientras que la capacidad económica se ha incrementado en un 25%, generando una disfunción bastante alta de las dos magnitudes tal y como explica Desiderio Martínez, investigador de Funcas.
La ONG Oxfam Intermón que ha analizado la vivienda como origen de desigualdad y concluye que el 85 % de los inquilinos destinan más del 30% de sus ingresos al pago de la renta y una de cada tres supera el 50%; el 61% no consigue ahorrar debido a los elevados costes de la renta y el 58% ve improbable adquirir una casa en el futuro. El estudio, correspondiente a 2025, muestra también que entre los hogares con hipoteca, el 62 % dedica más del 30 % de sus ingresos al pago de la vivienda y una de cada cinco, el 50%.