De zarzuelas y soledades
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Este viernes, en el Teatro Vico de Jumilla, tendrá lugar el reestreno de "La moza de la dehesilla", una zarzuela compuesta por Julián Santos que, con letra de Rafael Soria, se representó en esa misma población hace ahora ochenta años y que no se había vuelto a poner en escena desde hace ya 25 años. Regresa con una orquestación nueva, rescatada de las partituras que Julián Santos depositó en su día en los archivos de la Sociedad General de Autores, en las que la inspiración del folklore local es más que evidente. "La moza de la dehesilla" nació como una pieza para banda de música; luego se convirtió en un sainete de un sólo acto y finalmente en una zarzuela en tres actos, cuya orquestación fue variando en función de los recursos que Julián Santos tenía a su disposición. Eso nos han contado nuestros invitados, entre ellos Salvador Pérez, director de la Orquesta de la UCAM que habla de una partitura tan redonda como luminosa. En la conversación nos ha acompañado Diego Cervantes, responsable de la puesta en escena, en la que por supuesto abundan las referencias a las tradiciones locales. Y no ha faltado Eugenio Santos, el nieto del compositor, que nos ha adelantado que el reestreno se va a poder seguir a través de la emisión en directo que se realizará por Youtube y Facebook... y ha aprovechado para dejar un recado a las autoridades culturales de la región.
Por La Hora de la Cigarra también ha pasado esta tarde Andrés Ortega Klein, último Premio Internacional de Ensayo Jovellanos por un trabajo en torno a la soledad que se titula "Soledad sin solitud. Por qué tantos están hoy tan solos". Nos hemos aprovechado de su presencia en Murcia para participar en el proyecto que están desarrollando de manera coordinada dos centros culturales, el Puertas de Castilla y el de Los Dolores, proyecto en el que se investiga sobre estrategias para favorecer la socialización a través de la participación y la creación artística compartida. Nos decía Ortega Klein que es una forma muy interesante de romper con el aislamiento social en una época en la que hay que estimular mecanismos de reflexión colectiva y modelos educativos que nos devuelvan el contacto con nuestros semejantes.
Y hemos completado el tiempo de este capítulo con una interesante reflexión que nos ha dejado Pedro Alberto Cruz en torno al uso que algunos grupos hacen de los museos como escaparate de sus protestas de carácter político. El ejemplo más reciente vuelve a poner en ridículo al sistema de seguridad del Louvre, donde durante quince minutos ha permanecido expuesto una versión bellamente enmarcada de la famosa instantánea del expríncipe Andrés en el interior de un coche de policía, tras ser detenido por sus vínculos con el caso Epstein.