El niño que quiso ser artista (y lo consiguió)
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Ángel Fernández Montesinos es uno de los grandes directores de escena que ha dado el teatro español en el último siglo. Un murciano, nacido frente al Teatro Romea, que ha cumplido los 95 y que acumula un currículum absolutamente impresionante. Esta tarde nos hemos dado el placer de charlar un buen rato con él y de repasar, en su compañía, una carrera que arrancó en el Teatro Universitario de Murcia, cuando el estreno en Madrid de "La piel de nuestros dientes" de Thorton Wilder le sirvió de trampolín para dar el salto al teatro profesional. Luego vendría todo lo demás: primero, sus trabajos para el Teatro Nacional de Juventudes del María Guerrero, en los que debutaron actores como José Sacristán, Emilio Gutiérrez Caba, las hermanas Goyanes, Tina Sáinz y hasta dos chiquillos que luego darían tanto que hablar como Javier Bardem o Quique San Francisco. Y, en paralelo, en una época en la que llegó a tener hasta cuatro obras en cartel, sus primeras incursiones en el Teatro de la Zarzuela -que acabaría dirigiendo- y sus grandes éxitos comerciales: "Por la calle de Alcalá", la antología de la revista y de la zarzuela que protagonizaba Esperanza Roy, y "Mamá, quiero ser artista", el musical que escribió para Concha Velasco.
Fernández Montesinos, al que -según nos reconoce- le haría ilusión tener una calle o una placa en algún lugar de su querida Murcia, fue también el director que más veces puso en escena a Carlos Arniches. Y no sólo en los teatros, también con adaptaciones para televisión española. Ahora que el teatro ha desaparecido de la programación televisiva, nos ha dejado una advertencia interesante: trasladar un texto dramático al formato del audiovisual no es sencillo. Hay que hacerlo con respeto y desde el conocimiento, o los resultados pueden ser desastrosos.
En el programa de esta tarde también ha sonado jazz, en especial el del saxofonista Steve Coleman y su histórico grupo, "Five Elements", que este próximo viernes actúa en el Teatro Romea como parte de la programación del Festival de Jazz de Murcia que, antes, mañana y pasado, propone un gran espectáculo de tributo a los temas más famosos de la historia del soul. Jota Baeza, el programador del ciclo, tiene muy claro que la gran apuesta de esta edición es sin duda la de Steve Coleman, porque estamos ante un músico monumental cuya influencia se extiende desde hace décadas sobre buena parte del panorama jazzístico. Tan evidente es su trascendencia, como la dificultad que puede entrañar su propuesta musical para un oído no entrenado o para un espectador poco predispuesto. Pero Jota Baeza está convencido de que los festivales están para hacer apuestas de este tipo.
El capítulo de hoy se ha completado con las interesantes reflexiones de Vicente Funes en torno a una denominación que se ha asentado dentro del panorama del cómic, la de "novela gráfica". Nacida como una etiqueta para diferenciarse del tebeo tradicionalmente destinado a público infantil, la duda ahora es si será cierto aquello que sostiene Hernán Migoya de que "los pijos de la cultura también se han apropiado del cómic".