El oído educado
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Lo primero que ha sonado en el capítulo de hoy es una pieza para coro compuesta en la primera mitad del siglo XVI por Jacobus Clemens, a quien su editor, quizá como broma, tal vez en un afán por diferenciarlo del papa Clemente VII -fallecido unos años antes- rebautizó como Clemens non Papa. La hemos traído a La Hora de la Cigarra porque es el eje sobre el que la coral Ars Música está construyendo el programa que estrenará dentro de un mes, el diez de mayo, en la Iglesia de Santa María Madre del murciano barrio de Vistalegre. El director de Ars Música, Emilio Cano, ha venido a hablarnos de ese trabajo. Nos ha hablado de esta composición (titulada Tristitia et anxietas) que representa todo un reto para un coro amateur. Y nos ha asegurado que cualquier voz sirve para cantar en un coro y que casi cualquier oído se puede educar. Tranquilizador.
Vicente Funes ha venido después para seguir desgranando la relación entre comic y graffiti que ya empezó a describirnos en su última intervención. Siguiendo la trama de la novela gráfica "Malas ideas" de Carlota Juncosa, nos ha recordado que ya en Pompeya los habitantes dejaban en las paredes mensajes críticos contra el poder y nos ha dejado su propia teoría sobre las razones por las que esas pinturas, que hasta bien entrados los años 80 se consideraban ejemplo de vandalismo, han acabado siendo aceptadas como manifestación de una cierta subcultura urbana.
En La Hora de la Cigarra hemos recibido también a Fran Giménez y Victoria Nieto, director y actriz respectivamente de la compañía Yampo Teatro. Han venido a hablarnos de dos espectáculos que están interconectados y son, en cierto modo, una continuación uno del otro. El primero, "Mujer tenías que ser", se estrenó hace ya algún tiempo y está siendo programado dentro del circuito escolar Re-CREA. El segundo, "¡Dilo, Reina!", se acaba de estrenar. En los dos casos, Yampo Teatro toma como protagonistas a dos famosas actrices del siglo de Oro español (Francisca "La Baltasara" y María "La Calderona"). Ellas guían al espectador en una aventura durante la que se encarnan en algunos de los más grandes personajes femeninos de la historia del teatro. En "¡Dilo, Reina!", desde Lisístrata a la Blanch Dubois de Un tranvía llamado deseo, pasando por Lady Macbeth o la Nora de Casa de Muñecas. Un artefacto teatral que, según Fran Giménez, consigue mantener la atención de un público cada vez más acostumbrado a estímulos muy breves.
Y para completar el capítulo de hoy, Pedro Alberto Cruz nos ha contado sobre la última ocurrencia del polémico Maurizio Cattelan, que ha habilitado un número de WhatsApp en el que cualquiera puede dejar grabada la confesión de sus pecados. Con esas confesiones, Cattelan planea fabricar una performance en la que actuará como sacerdote. La duda que planea casi siempre sobre este artista es si estamos ante una genialidad o ante un puro ejercicio de desvergüenza.