Teatro por las venas
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En esta semana en la que se celebra el Día Mundial del Teatro, en La Hora de la Cigarra hemos reunido a los representantes de cuatro compañías amateur: Enrique Fuster, de "La barraca de Federico"; Pepa Olmos, de "Entremedias teatro"; Salva Espín, del grupo Edmundo Chacour Teatro y Guillermo Guillén, de UGTeatro y presidente de la Federación que asocia a una treintena de estos grupos. Hablar con ellos de teatro es hablar de una pasión disfrutada sin exigencias laborales, pero con el máximo compromiso; de una experiencia compartida con compañeros que acaban convertidos en amigos; de contables, pescateras y científicos que se abandonan por unas horas al juego de convertirse en otros. Aunque hay también alguna demanda que hacer desde un sector que sigue lamentando la ausencia de un circuito amateur que les ofrezca la posibilidad de presentar ante el público el resultado de un trabajo al que dedican tantas y tantas horas de sus vidas.
Del teatro hemos saltado al mundo de tebeo. Vicente Funes nos ha traído esta semana "Malas ideas", la primera novela gráfica de Carlota Juncosa. Eso nos ha servido de excusa para hacer una primera aproximación a los vínculos entre el grafiti y el cómic, porque Juncosa se dedicó en su más tierna juventud a la bella tarea de tatuar las paredes de la ciudad. Recorreremos en más ocasiones el camino que va desde los grafiteros hasta los tebeos, aunque al hilo de este asunto Funes nos ha contado la historia de un cirujano pretencioso que estaba tan orgulloso del trabajo que hacía con sus pacientes que firmó con láser el hígado de algunos de ellos.
Nuestro capítulo de hoy lo ha completado Sergio Sánchez, responsable de la instalación sonora que la Biblioteca Regional ha incorporado a la exposición que estos días dedica al agua. Un entorno tradicionalmente silencioso se ha abierto -con prudencia, por supuesto- al runrún del agua, al trino de los pajarillos y, como no, al rechinar -al estridor- de las cigarras. La charla nos ha servido para reflexionar sobre nuestro patrimonio sonoro, un bien inasible y difícil de proteger, que sin embargo forma parte de nuestra memoria colectiva como sociedad.