Isidoro Ruiz lleva 66 años colaborando, sigue en activo y fue distinguido esta semana, mientras que Francisco Cabezas, excomisario de aguas, ya vislumbró en los 90 la escasez de agua
La Confederación Hidrográfica del Segura sigue con la celebración del centenario y este próximo miércoles habrá una jornada titulada "cien años cuidando nuestra historia". Hasta final de 2026 se sucederán concursos culturales, jornadas divulgativas, visitas a infraestructuras y encuentros técnicos para acercar esta institución a la ciudadanía.
Para conocerla un poco más y ver cómo ha evolucionado hemos charlado con históricos de la misma como el excomisario de Aguas Francisco Cabezas o el presidente de la Junta de Usuarios del Segura Isidoro Ruiz, todavía en activo y vinculado hace 66 años al organismo de cuenca. Esta semana recibió una distinción de la Confederación por su labor en estos años.
Ingeniero y catedrático de Instituto, ha trabajado toda la vida en la docencia y compaginado sus labores con el campo desde el año 1964 cuando ya empezó a realizar trabajos para la Confederación relacionados con el Decreto de 1953, que disponía reglamentar para una mejor ordenación de los caudales que circulaban por la cuenca del río Segura.
Mucho ha evolucionado la CHS en estos cien años, desde el punto de vista técnico y también en cuanto a las prioridades. En la década de los 90 Francisco Cabezas fue primero comisario de Aguas de la Confederación del Segura y después subdirector general de Planificación Hidráulica en el entonces Ministerio de Medio Ambiente. Mantiene su vinculación a la Universidad de Murcia, de la que acaba de recibir la medalla por los 25 años de trabajo.
La escasez de agua ya en los 90 se vislumbraba como una de las mayores preocupaciones junto con la sobre explotación de los acuíferos. Cuenta Francisco Cabezas que fueron años de mucha tensión con largas reuniones.
Los riegos del Trasvase suponen un tercio de la Confederación del Segura con unos regadíos tradicionales muy consolidados. Antes de la llegada de los caudales del Tajo a través del Trasvase los tres núcleos esenciales de la Confederación eran los regantes de la vega de Cieza, los más numerosos, la Junta de Hacendados y la Vega Baja. Isidoro Ruiz puso en marcha la junta de Usuarios ante lo que supuso una amenaza para ellos el Trasvase.
El agricultor Pedro Gomariz, Perico el Colorao, fundador de la comunidad de regantes de Campotéjar, critica el funcionamiento actual de la Confederación Hidrográfica del Segura en su centenario. A su juicio, las confederaciones nacieron para frenar el caciquismo en el regadío, pero hoy no son democráticas. Denuncia que dos tercios de sus órganos de gobierno están en manos de funcionarios y reclama un reparto 50-50 con los regantes para evitar decisiones arbitrarias y expedientes bloqueados durante años.
Gomariz, de 83 años, defiende el modelo solidario de la Comunidad de Regantes Campotéjar, que él mismo fundó. Un sistema de “café para todos”: toda el agua —del río, pozos, trasvase y reutilizada— se pone en común, se reparte por igual y se paga al mismo precio. En sequía, se ajusta para todos; en abundancia, también. Un modelo que, dice, ha garantizado equidad, cohesión y estabilidad en el regadío local.
Otro histórico del campo murciano es Pedro Lencina que durante muchos años estuvo en primera línea en esas tensas juntas de gobierno de la Confederación a las que se refería Fransisco Cabezas. Hoy sigue apoyando al agro murciano y esta semana participaba en la tractorada organizada por UPA, Asaja y Coag, la organización agraria que dirigió muchos años.