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Colegio de Enfermería. Micropigmentación
T06C116

12:21
Hace 2 horas
La micropigmentación reconstruye el complejo areola-pezón tras una mastectomía, ofreciendo una solución segura y emocional que devuelve la autoestima a las pacientes oncológicas.

La micropigmentación mamaria se consolida como una técnica de enfermería dermoestética esencial en la recuperación integral de las mujeres que han superado un cáncer de mama. Esta intervención consiste en la implantación de pigmentos en la capa superficial de la epidermis para recrear de forma realista el complejo areola-pezón. Maite Martínez Pardo, enfermera pionera en este servicio en la Región de Murcia, explica que esta práctica permite a las pacientes "cerrar el ciclo" del tratamiento oncológico, facilitando que vuelvan a reconocerse frente al espejo. 

A diferencia del tatuaje convencional, la micropigmentación aplicada en el entorno hospitalario garantiza niveles máximos de higiene y esterilidad. La seguridad es prioritaria para el paciente oncológico; por ello, se emplean pigmentos naturales y una profundidad de aguja menor. Esta precisión técnica es fundamental para evitar que las tintas migren a través de los vasos linfáticos hacia los ganglios, lo que podría interferir en la interpretación de futuras pruebas diagnósticas y seguimientos médicos.

El procedimiento suele tener una duración estimada de una hora y media y requiere una valoración previa individualizada. Generalmente, se realiza entre cuatro y seis meses después de la reconstrucción quirúrgica, una vez que los tejidos y las cicatrices se han estabilizado por completo. Aunque su aplicación más conocida es la oncológica, la micropigmentación reparadora también ofrece soluciones en casos de vitíligo, labio leporino, cicatrices despigmentadas o la pérdida de vello en las cejas tras procesos de quimioterapia.


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