Conociendo Sierra Espuña. La vida en los humedales
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Javier Ramírez, del aula de naturaleza de Las Alquerías analiza cómo estos hábitats albergan especies clave para el equilibrio natural, desde insectos reguladores hasta aves de gran envergadura y anfibios endémicos.
En el entorno acuático de la sierra destacan insectos como las libélulas y los caballitos del diablo. Estas especies atraviesan una fase de ninfas acuáticas que dura años antes de su transformación final, momento en el que se convierten en controladores naturales de las poblaciones de mosquitos. Junto a ellos, conviven otros organismos especializados como la notonecta, conocida como "abeja de agua" por su dolorosa picadura, y el patinador, cuya presencia es un indicador biológico de la pureza del agua gracias a su capacidad de desplazarse sobre la superficie mediante pelos hidrofóbicos.
Avifauna y la singularidad de los anfibios
La fauna aviar de estos humedales cuenta con ejemplares como la garza real, un cazador de hasta un metro de altura, y el cormorán, que frecuenta el interior de la región y es fácilmente identificable por secar su plumaje al sol con las alas extendidas.
En cuanto a los anfibios, Sierra Espuña destaca por albergar al sapo partero bético, una especie endémica del sureste ibérico, y al gallipato, reconocido como el tritón más grande de Europa. El respeto y la conservación de estas especies es prioritario, ya que anfibios como ranas y sapos son totalmente inofensivos para el ser humano y desempeñan una función crítica en el control biológico de plagas.