Transformando escuela. La escucha activa como pilar fundamental en la comunicación familiar y escolar
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La escucha activa se consolida como una herramienta determinante de la psicología humanista para fortalecer los vínculos en el ámbito familiar y escolar. A diferencia del simple acto biológico de oír, este proceso requiere una atención intencionada, empatía y una mente abierta para captar no solo las palabras, sino las emociones y necesidades profundas del interlocutor. Esta metodología es fundamental para generar climas de confianza y respeto mutuo, asegurando que tanto niños como adultos se sientan valorados en sus interacciones diarias.
Jose Blas García explica como esta habilidad permite prevenir conflictos y cerrar brechas generacionales. El desarrollo de la escucha activa exige una disposición genuina y el entrenamiento de técnicas específicas, tales como mantener el contacto visual constante y parafrasear el mensaje recibido para validar que la información ha sido comprendida correctamente. Estos ejercicios son vitales para evitar malentendidos y construir una comunicación constructiva desde la infancia.
Para alcanzar una comunicación eficaz, los expertos subrayan la necesidad de eliminar interferencias externas que fragmentan la atención. El uso excesivo de dispositivos móviles y la televisión durante los momentos de diálogo actúan como barreras que impiden dedicar tiempo de calidad al intercambio de ideas. Asimismo, resulta crucial evitar interrupciones o juicios previos que puedan invalidar la experiencia del otro.
Finalmente, el pilar sobre el cual se asienta esta práctica es la validación de los sentimientos. Mostrar un interés real por los gustos personales y evitar restar importancia a las preocupaciones ajenas son pasos esenciales para fomentar la autoestima y la seguridad emocional. La escucha activa no es solo una técnica comunicativa, sino un acto de reconocimiento de la dignidad de la otra persona.