En busca del petricor. La Santa de Totana: Santuario de Santa Eulalia
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Santa Eulalia de Mérida (292-304) es una mártir cristiana torturada y quemada viva tras enfrentarse al gobernador Daciano. Esta niña de 12 años recién cumplidos quiso mostrar su malestar ante los gobernadores por el decreto del emperador Diocleciano que prohibía el culto cristiano a Jesucristo y ordenaba venerar a los dioses del Imperio.
Su madre la recluyó en una casa de campo para evitar su ímpetu de manifestar las quejas, pero ella huyó a Augusta Emérita (Mérida) para protestar ante los magistrados imperiales.
Tras un primer intento por convencerla y animarla a que hiciera una ofrenda a sus dioses, ella se negó. Le mostraron los utensilios de tortura y ella arrojó las ofrendas defendiendo su derecho a proferir el cristianismo. Fue apaleada, mutilada y quemada viva, pero tras morir asfixiada, una paloma blanca voló saliendo de su boca. Los verdugos se asustaron y abandonaron el cuerpo, que fue cubierto con una nevada espontánea. Allí donde su cadáver quedó cubierto, erigieron la primera ermita de Santa Eulalia.
La “Santa” llegó a Totana de la mano de la Orden de Santiago. Esta Orden tuvo como precursora a los Fratres de Cáceres, una orden religiosa y militar que se creó tras la conquista de la ciudad de Cáceres. La Orden de Santiago protegía a peregrinos y promovía la Reconquista.
Tras la Reconquista cristiana del Reino de Murcia en el siglo XIII, Totana queda protegida por la Encomienda santiaguista de Aledo-Totana, dependiente de la Orden de Santiago, con frailes y repobladores de Extremadura, con arraigo y fervor por la mártir emeritense, que decidieron construir una primera ermita, en el siglo XIII, sencilla, en un territorio fronterizo.
En 1574, se construye la actual ermita, que ha crecido con edificaciones anexas para albergar ermitaños y peregrinos que visitaban “La Santa” para venerar a la que, desde 1644, es la patrona de Totana.
El Santuario o ermita de Santa Eulalia de Mérida, “La Santa”, se erige en el sur de Sierra Espuña, a 7 kilómetros de Totana, y se ha consolidado como Monumento tras su declaración como BIC en 2002.