El tenista murciano continúa sus entrenamientos en el Club de Campo de El Palmar, para intentar acudir al US Open, que arranca en dos semanas.
GREGORIO LEÓN
Dentro de dos domingos se abrirán las puertas en Flushing Meadows. Centenares de aficionados cogerán la línea 7 que conduce de Manhattan al inmenso espacio en las que se celebra el US Open. Y todos esperan anhelantes al ganador de la última edición, Carlos Alcaraz. El murciano no ha asegurado que llegue a tiempo de competir. Desde mitad de abril, cuando hubo de retirarse del Conde de Godó, la muñeca derecha lo ha dejado fuera de los circuitos.
No hay, a catorce días del comienzo de la actividad en el major final de curso, certidumbres absolutas. Pero sí la realidad de que Alcaraz va dando pasos seguros en su recuperación y restablecimiento plenos. Las evidencias las aporta entrenamiento a entrenamiento. Este sábado se le pudo ver en el Club de Campo de El Palmar, entrenando con el lituano Vilus Gaubas, número 123 del mundo. De esa fecha datan las últimas imágenes que se han divulgado sobre su trabajo en las pistas. Por estas instalaciones ha pasado varias veces a lo largo de la semana. En cada golpe se aprecia que mejora su confianza en la derecha lastimada. Y aunque lleve una malla protectora, la bola va ganando velocidad. El drive de Carlitos es cada vez más reconocible.
Paso a paso. Día a día. Sin generar falsas expectativas, ni tampoco las contrarias. Así camina Carlos Alcaraz hacia Nueva York.