El equipo grana cierra curso con una goleada ante el Eldense (3-0) y acaba décimo en la clasificación. Más de 12.000 personas despidieron a Pedro León.
GREGORIO LEÓN
La tarde de los adioses fue de felicidad. Pedro León, que se ha dedicado toda su vida a honrar a la pelota, dándole cariño con su pie derecho, concentró todas la atenciones en un partido donde las defensas renunciaron a sus obligaciones, regalando el Murcia y el Eldense una cita recreativa, que echa la persiana a una temporada decepcionante. La afición grana, mortificada por su equipo jornada a jornada en Nueva Condomina, pudo vivir un domingo de paz y perdón.
El gol madrugó. Cristo Romero levantó la cabeza y detectó a Pedro Benito, oficiando de "nueve". Con un impecable giro de cuello cazó el balón que le llegaba desde la izquierda. Jorquera, que ha firmado un tramo final de campaña más que interesante, hizo el segundo a los treinta y ocho minutos. Y Pedro León tuvo su gol. Le cayó una pelota dentro del área. La controló con la derecha y disparó con la izquierda, pero se encontró con el cuerpo de Pablo Valencia.
El jugador muleño, que recibía el tributo de los aficionados cada vez que lanzaba un córner, botaba una falta, con su maestría de siempre, y Álvaro Bustos presentó el pie izquierdo para hacer el 3-0. Fue su último servicio antes de que en el minuto 70 fuera sustituido. Los dos equipos le hicieron un pasillo y el muleño fue cruzándolo hasta llegar al escudo del Murcia estampado en el césped. Y ahí se agachó, besándolo.
La tarde también sirvió para que debutar Pablo Reyes, jugador que ha descollado en el juvenil.