No se pudo conectar la base de datosNo se pudo conectar la base de datosNo se pudo conectar la base de datosNo se pudo conectar la base de datosNo se pudo conectar la base de datos
Los albinegros, que perdieron por 1-0, jugaron la segunda parte con un futbolista menos, por expulsión de Jules.
GREGORIO LEÓN
De haber acabado el partido once contra once, quizá el desenlace habría sido otro. Porque la puesta en escena del Cartagena en un escenario excitante como el Ibercaja Estadio y ante un rival de linaje como el Zaragoza fue más que esperanzadora. Pero una acción irresponsable de Jean Jules condenó a los albinegros. Su expulsión rompió todos los equilibrios, matando las posibilidades de que el equipo de Iñigo Vélez de alzar la voz en la categoría.
Puro rock and roll. Así fue la primera parte, en la que desapareció el centro del campo, y los jugadores, sin cortafuegos, transitaron de arriba abajo, a toda velocidad, sin que el partido concediera un momento de respiro o desatención. El aviso inicial fue el del Zaragoza. Pero Rubén Díez mandó la pelota a la madera. Y el Cartagena se desperezó para bordear el gol. Primero lo tuvo Javi Ajenjo, y su remate fue salvado por Westerveld. Y más clara fue aún la siguiente opción. Iban Ribeiro detectó el desmarque de Dacosta y le mandó un balón que era un regalo. Sin embargo, el delantero no presentó bien la cabeza y malgastó la oportunidad.
Los planes y los presupuestos saltaron por los aires nada más regresar de vestuarios. Jean Jules se equivocó doblemente. Primero porque dio una patada al aire y se vio obligado a rectificar, eligiendo la peor decisión: cazar a Vadillo. La roja era inevitable. No había discusión. Y la siguiente jugada, el Zaragoza llegó a la línea de fondo y el balón de Delgado tenía un destinatario: Jaume Jardí. El catalán conectó su cabeza y puso el 1-0.
El Cartagena intentó recomponerse. Iñigo Vélez, viendo que los minutos avanzaban, dio entrada a Álex Guti, Dani Perejón y Marcos Moreno. Piernas frescas para alimentar las posibilidades de empatar. Y aun con uno menos, la tenencia de la pelota fue para los albinegros. Pero el esfuerzo fue inútil, y el Zaragoza acabó confirmando su victoria.