El equipo grana, que acabó con diez futbolistas, se impuso al Cotillas (2-1) en el estadio de La Condomina, y accede a la ronda nacional del torneo.
GREGORIO LEÓN
En estas películas, los papeles están asignados mucho antes de que empiece la función. El poderoso hace de poderoso. El más débil intenta mantenerse en pie, con dignidad. Hay muchas yardas de distancia entre el Murcia y el Cotillas, y a nadie sorprendió el desenlace final, que concede a los grana el campeonato de la fase regional de la Copa Federación. Era lo mínimo, lo imprescindible que podía hacer el equipo murcianista, que ahora se apresta a disputar la ronda nacional, que si le puede conceder plaza en la Copa del Rey, su objetivo último. El Murcia cumplió con lo exigido. El Cotillas tuvo el amor propio de buscar la sorpresa hasta el último minuto.
Sergi Guilló presentó un dibujo 4-2-3-1, con Álvaro Bustos como enganche y David Flakus como novedad en el once titular. La sorpresa fue la presencia en el equipo inicial del jugador de la cantera Raúl Rubira, que se desenvolvió por la orilla izquierda del campo.
El partido empezó con sorpresa. El Cotillas dio un picotazo cuando muchos aficionados ni siquiera se habían ubicado en su localidad. Caravanas hizo el 0-1. Apenas se había jugado un minuto. Pero la respuesta grana no tardaría demasiado. Álvaro Bustos, con un lanzamiento desde fuera del área, empató el choque.
El Murcia siguió atornillando al equipo torreño en el segundo tiempo. Al tercer minuto, Alberto González marcó, pero en posición antirreglamentaria. Fue el preludio del 2-1. Óscar Gil, con esa facilidad que tiene para hacer caja, enganchó un balón dentro del área y puso al Murcia por vez primera por delante. Era el minuto cincuenta y cinco. Pero el terreno empezó a estar bacheado para los grana. El portero Diego Piñeiro fue expulsado. Quedaban todavía más de quince minutos por delante. Y Dani Jiménez tuvo que lucirse, salvando el 2-2 que buscaba Adán, ya con el partido a punto de morir.