El equipo murciano se estabiliza en la tercera plaza al ganar a Tenerife (86-80). Más de 7.000 personas acudieron al Palacio de los Deportes.
GREGORIO LEÓN
El UCAM Murcia CB no quiso traicionar a su historia, personificada en Ralph McPherson. El estadounidense, agasajado antes del partido, vio una victoria más de un equipo que está lanzado. Y eso que el examen era de altura, con preguntas muy difíciles. Pero este UCAM conoce todas las respuestas. El equipo hecha el ancla en la tercera posición. Más de 7.000 personas vivieron un nuevo partido feliz en el Palacio de los Deportes.
Que La Laguna Tenerife es un equipo muy completo ya lo sabía el UCAM. Por eso era obligatorio que los jugadores mostraran su mejor versión. Y faltó pólvora exterior, con DeJulius y Radebaugh amenazando, pero no lo suficiente. Además, se sumaba los problemas en el tobillo de Hands, muy limitado. Mientras tanto, Mills se ponía las botas, sin parar de anotar. Al descanso la ventaja era para los de fuera, 41-45.
La contribución de Forrest en el arranque de la segunda mitad permitió que las tornas cambiaran: 57-51. Y con el partido en un intercambio de canastas y márgenes estrechos, irrumpió la figura de DeJulius, que empezó con su festival anotador. Con el público enloquecido y Howard Sant-Roos alzando la voz, la victoria estaba en la mano. La próxima jornada, visita al Real Madrid.