Ningún equipo ha remontado antes un 2-0 adverso. Marcel y Ricardinho serán baja para el partido de este martes (Palacio de los Deportes, 19.30 horas), ante el Barcelona.
GREGORIO LEÓN
El deporte está lleno de ejemplos de récords de piedra que caen, de techos de cristal que se rompen, de leyes inderogables que quedan abolidas... Parece que es ley que el Barcelona le deje a ElPozo el sabor amargo en la boca. Así lo dicen los datos, que son abrumadores. Trece finales consecutivas perdidas, desde 2011. Para quebrar esa estadística pavorosa ahora tiene que hacer un triple salto mortal. O mucho más que eso: lo que nadie ha hecho. Después de perder los dos primeros partidos de la final de la Liga, en el Palau Blau Grana (el del martes, con un final abracadabrante, el segundo, atropellado por la calidad del Barça y "el factor Touré"), está obligado a ganar tres seguidos. En la historia de la liga de fútbol sala no hay precedente. Nadie ha levantado un 2-0 adverso. Y no solo eso, sino que solo en once ocasiones en las que un equipo adquirió tal ventaja, se llegó al quinto partido. ElPozo lo vivió en sus carnes, cuando ganó su primera liga, allá por 1998. Ganó sus partidos en el Palacio. Perdió en Talavera de la Reina. Y al quinto, campeonó.
Sin Marcel y Ricardinho
Y por si no fueran pocas estas dificultades que presenta la historia, el equipo murciano deberá hacerlo sin dos de sus jugadores de más peso. Marcel es su líder, su faro. Y su goleador. Veinte goles lo acreditan. Ricardinho ha crecido de forma muy notable, y es el arquitecto del juego del equipo, el futbolista que siempre encuentra una línea de pase que no ven los demás. Pero ambos, con lesión en los isquiotibiales, serán baja para el partido del martes, el único en el que puede pensar ahora un equipo que está asomado al abismo, al borde del acantilado. Para colmo, en el Barça, el millonario del fútbol sala con un presupuesto superior a cinco millones de euros que dobla a ElPozo, regresará Pito.
La fuerza del Palacio
Y a pesar de los elementos en contra, en ElPozo ha brotado el optimismo. Ya metabolizada la decepción de los partidos en el Palau Blau Grana, los jugadores creen en la fuerza del Palacio. En el refugio de su casa, el equipo no ha perdido ningún partido de 'play off', con el saldo de cuatro triunfos (dos ante Jaén y dos ante Palma). El público se ha involucrado activamente en estas victorias, y para el martes se espera una entrada que no bajará de los 4.500 aficionados. Volverá a vibrar el Palacio de los Deportes. La hinchada quiere seguir disfrutando de una final que su equipo tiene el privilegio de jugar.