El club albinegro desea que el técnico siga una temporada más, y el vitoriano se encuentra muy a gusto en este proyecto, que puede acabar con ascenso a Segunda División.
GREGORIO LEÓN
La destitución de Javi Rey provocó que comenzara de inmediato para el Cartagena la búsqueda de nuevo entrenador. Alejandro Arribas, demasiado crédulo, sin suficiente información, fiándose de palabras y promesas de vendemantas, se empeñó en que Federico Arias ocupara la vacante dejada por el gallego. La imposibilidad legal de que el argentino entrenara en Primera RFEF acabó con el sainete, y le abrió la puerta a un entrenador que le ha cambiado la cara al equipo, haciéndolo soñar con un ascenso a la Segunda División que parecía impensable hace unos meses. Iñigo Vélez ofrece unos números extraordinarios. El equipo ha dejado la puerta a cero en ocho de los doce partidos desde que asumió la máxima responsabilidad técnica albinegra. Y el 'play off' queda a solo tres puntos. O sea, todo es posible.
El entrenador vitoriano ha caído de pie. Y Javier Hernández, director deportivo, ya piensa en él para la campaña venidera, con o sin ascenso. Es su hombre para el banquillo, sin discusión de ninguna clase. En esa misma línea de pensamiento está el director general, Víctor Alonso, quien lo conocía de su etapa de jugador en el Murcia. Lo considera el entrenador perfecto para acometer el proyecto del curso siguiente. Pero todo lleva asterisco. Alejandro Arribas tiene en venta el club, y cualquier cambio de propiedad que se pueda producir en los próximo dos o tres meses podría modificar estos planes. En todo caso, parece poco factible que tal cosa vaya a ocurrir, a pesar de conversaciones, reuniones y llamadas que se han producido de un mes a esta parte, nada fructuosa hasta el momento. El Cartagena no tiene comprador. Nadie, a pesar de los contactos activados en fechas recientes, se ha lanzado a poner un solo euro. La deuda de más grosor es la pública (2,8 millones de euros, según estimaciones de la entidad) y la privada, exigible a corto plazo (1,9 millones). El total que aparece en la auditoría practicada, 13,7 millones, es abordable a muy largo plazo.
En el club son realistas. La oferta de Toni Hernández (siete millones de euros que aportaría un inversor, con la condición de Cortadone debía guardar la exclusividad durante tres meses), fue rechazada de inmediato. Y otras posibilidades han ido decayendo, ante la evidencia de que detrás de las intenciones no había dinero real, y sí propósito especulativo. Ante esta realidad, Alejandro Arribas ha obtenido financiación para acabar la temporada, cumpliendo con su deber prioritario: pagar las nóminas. Todas están aseguradas hasta fin de curso.