La plantilla del Real Murcia no hace cálculos, y concentra toda su energía en ganar el viernes al Antequera.
GREGORIO LEÓN
Fue un palo. Perder en el 90 rompió todos los presupuestos y guiones establecidos. El Murcia cayó a última hora en Tarragona, y la salvación aparece ya como único objetivo alcanzable. El ascenso a la Segunda División es un sueño quimérico, un imposible. En la plantilla el discurso es prudente. No hacen cálculos sobre cuándo podría asegurar el equipo los puntos exigidos para mantener la categoría. Saben de sobre que las previsiones pueden toparse con mil imponderables, y más en este tramo caliente de la temporada.
En REGIÓN DEPORTIVA hemos tenido a Jorge Mier. Ahí lleváis la entrevista completa...