21.497 espectadores en Nueva Condomina. Entre ellos, el tenista Carlos Alcaraz.
GREGORIO LEÓN
Las amenazas y alertas quedaron en nada. Las nubes rompían el azul del cielo, pero no se vio ni una gota. Las gradas de Nueva Condomina empezaron a poblarse mucho antes de que el árbitro señalara el comienzo del litigio. Y el dato oficial ofrecido por el Murcia, 21.497 espectadores, no casa con la realidad que presentaba el estadio. La imagen era de 25.000 aficionados, e incluso más. Entre ellos, Carlos Alcaraz, que eliminado de Shanghái y con la mente puesta en Viena, aprovechó el fin de semana libre para ver un partido de colección.
La atmósfera era de fiesta. El público no paró de animar, desde que aparecieron los jugadores a calentar. Y recompensó al equipo al descanso por el esfuerzo desplegado.
Como era un partido de espectáculo, la hinchada disfrutó del salto paracaidista de precisión de la Patrulla Acrobática del Ejército del Aire y del Espacio, la PAPEA.