La obra terminó en Puebla de Soto tras ser recogida por error por un murciano que creyó que era un cuadro abandonado
Se ha resuelto por fin el misterio del cuadro de Sorolla desaparecido en Sevilla. La pintura está en la pedanía murciana de Puebla de Soto y no ha sido robada, como en un principio se barajó. La historia es mucho más sencilla.
Todo comenzó cuando sus dueños, una familia sevillana, se disponían a irse a la playa y, en el momento de cargar el equipaje, olvidaron el cuadro en la acera. La casualidad quiso que por allí pasara el murciano Andrés Hurtado, que se encontraba pasando unos días en Sevilla. Pensó que el marco estaba abandonado, lo recogió y se lo llevó primero a su hotel y después a su casa en Puebla de Soto. Más tarde, al comprobarlo con ayuda de la inteligencia artificial, descubrió que no era un simple marco decorativo.
Antes de eso, el cuadro había sido cogido por un grupo de jóvenes, que terminó dejándolo de nuevo en la calle. Ahora solo queda que la Policía Nacional lo recupere y lo devuelva a sus dueños sevillanos, que probablemente revisarán con más cuidado su equipaje antes de volver a viajar.