Una especialista en medicina preventiva recomienda hidratarse, optar por comidas ligeras y mantener el aire acondicionado entre 24 y 26 grados para evitar problemas derivados de los cambios bruscos de temperatura
En la temporada estival los cuerpos se tienen que adaptar a dos situaciones opuestas: por un lado temperaturas muy altas, y por otro el contraste de estar expuestos a aires acondicionados. Ambos extremos pueden provocar problemas de salud.
La especialista en medicina preventiva y de salud pública, Shirley Pérez, detalla algunos de los efectos del calor prolongado en el organismo, que pueden ser leves o graves, que puedan provocar incluso un fallo orgánico. Pérez explica que también que la sobre exposición a los aires acondicionados más de 24 horas provocan también reacciones del cuerpo humano, como contracturas.
Por todo ello, es recomendable tomar medidas preventivas como las comidas ligeras o la hidratación aún cuando no se considere necesario, pero al mismo tiempo mantener las temperaturas de los aires acondicionados entre los 24 y 26 grados centígrados, para que no haya un cambio excesivamente brusco con el exterior.