España se convirtió en un laboratorio científico para estudiar la corona solar y predecir cómo puede afectar al planeta la actividad del sol
El eclipse de este miércoles ha abierto la puerta a numerosas investigaciones relacionada con el sol y anticipar así los efectos que tiene sobre el planeta y por extensión sobre nuestra vida cotidiana. Para que se hagan una idea de su importancia sepan que algunas de estas investigaciones nos permitirán evitar interrupciones en el fluido eléctrico o fallos en los sistemas de navegación aéreos y terrestres. Son estudios que además se completarán con los siguientes eclipses previstos para los dos próximos años.
Porque el fenómeno natural del 12 de agosto no solo dejó imágenes espectaculares en buena parte de España, se convirtió también en un auténtico laboratorio científico para estudiar la corona solar y mejorar la capacidad de predecir cómo la actividad del Sol puede afectar a nuestro planeta.
Los investigadores han aprovechado los pocos minutos de oscuridad total para analizar una región del Sol que normalmente queda oculta por el intenso brillo de su superficie: la corona. Y conocer mejor su comportamiento es clave para avanzar en la llamada meteorología espacial. Las tormentas solares provocan alteraciones a las que podremos anticiparnos. Nos lo ha explicado el astrofísico e investigador del CSIC, el cartagenero José Carlos del Toro.
Tanto nos afecta que incluso puede tener efectos económicos.
La investigación pretende comprobar hasta qué punto funcionan los actuales modelos de predicción. Los datos obtenidos durante el eclipse permitirán corregirlos y perfeccionarlos para anticipar con mayor precisión posibles episodios de actividad solar.
En esta tarea participan iniciativas internacionales como la red NATE, impulsada por el Instituto de Astrofísica de Canarias junto a instituciones de Marruecos y Estados Unidos. El objetivo es distribuir telescopios para obtener observaciones desde distintos puntos y ampliar el tiempo disponible para estudiar la corona.