Con una inversión de 15,5 millones de euros, el instituto desarrolla proyectos centrados en sostenibilidad, mejora genética y reducción del consumo de agua para hacer frente a fenómenos extremos como sequías y plagas
El IMIDA trabaja en tres grandes líneas de investigación centradas en el desarrollo de modelos de producción más sostenibles, la mejora genética vegetal y la adaptación de los cultivos al cambio climático. Este martes se ha celebrado una jornada en la que se han presentado los avances de estos proyectos de investigación que cuentan con un presupuesto de 15 millones y medio y que están financiados por la Comunidad Autónoma y por fondos europeos.
El cambio climático provoca épocas de exceso o de ausencia de lluvias y largas temporadas con mucha o escasa temperatura. Esto a su vez tiene consecuencias como la aparición de plagas o la ausencia de polinizadores. Son solo algunos ejemplos de las consecuencias de esta realidad que afecta de lleno a la Región y que exige una adaptación de los cultivos. Y ahí es donde entra el IMIDA con todo tipo de proyectos que buscan la adaptación de los cultivos a la nueva realidad ambiental señala Jesús García, coordinador del proyecto de cambio climático
Pero no solo hay que adaptar los cultivos, hay que hacerlo a la vez que protegemos el medio ambiente y mejoramos la genética de los cultivos para acelerar esa adaptación. Por ejemplo con modificaciones que impliquen una menor necesidad de agua según José Casterrer, investigador.
Este martes se ha celebrado una jornada que ha reunido a investigadores, de los ámbitos agrario, ganadero, forestal y pesquero y en la que la consejera de Agricultura, sara Rubira ha subrayado ha puesto en valor la importancia de la investigación para el futuro del sector.