El informe anual de Greenpeace 'Destrucción a toda Costa' cifra en 4,8 millones de euros el gasto de 2026 en reparar construcciones afectadas por las borrascas como los paseos marítimos
La Región de Murcia lidera el riesgo climático en el litoral español con el Mar Menor y La Manga como los puntos más vulnerables de todo el país. El informe anual de Greenpeace 'Destrucción a toda Costa' cifra en 4,8 millones de euros el gasto de 2026 en reparar construcciones afectadas por las borrascas como los paseos marítimos cuya desaparición será irremediable en muchos casos, según advierte la organización.
Greenpeace recoge hasta diez puntos críticos de degradación costera en el litoral murciano y actualiza proyecciones científicas sobre el impacto del cambio climático, advirtiendo sobre la subida del nivel del mar y la intensificación de las danas, fenómenos que impactan con dureza sobre zonas ya masificadas por el urbanismo, como explica Luis Berraquero, delegado regional.
Los trenes de borrascas de 2026 han supuesto un gasto en reparaciones, restauración de playas con arena artificial o reconstrucciones de paseos marítimos estimado en casi cinco millones de euros. Greenpeace advierte de que seguir sosteniendo un modelo basado en cemento y espigones en lugar de optar por soluciones basadas en la naturaleza no protege la economía, sino que financia un naufragio anunciado.
Greenpeace plantea un debate científico sobre cómo adaptar la costa a la nueva realidad. Como ejemplo de buenas prácticas destacan los tres millones de metros cuadrados expropiados en El Carmolí para crear humedales artificiales. En el lado opuesto la urbanización Bahía Bella, en plena rambla del Albujón. Berraquero advierte sobre las excepciones a la ley de Costas que piden comunidades como la Región de Murcia y que ponen en riesgo no solo el medio ambiente, sino la seguridad de las personas.