El oceanógrafo Francisco López advierte de que el calentamiento sostenido del mar ya afecta a las brisas, al turismo y a la actividad pesquera del Mar Menor
A punto de terminar un verano de récord en cuestiones meteorológicas es momento de hacer balance y analizar los datos que nos dejan meses de registros históricos. El oceanógrafo e investigador de la Universidad Politécnica de Cartagena, Francisco López, advierte de que el problema ya no son episodios puntuales de sobrecalentamiento de los mares, sino una tendencia sostenida que afecta al clima, al ecosistema del Mar Menor y también a actividades económicas como la pesca.
El pasado 13 de agosto, la temperatura superficial media del Mediterráneo español alcanzó los 28,54 grados, el valor más alto registrado desde que existen registros continuos. Una de sus consecuencias más perceptibles en la costa de la Región es la reducción de las brisas nocturnas: al disminuir la diferencia de temperatura entre el mar y la tierra, el aire se mueve menos y, además, lo hace a temperaturas más elevadas.
Al calentamiento del mar hay que sumarle otros fenómenos que nos han sorprendido este verano. Por ejemplo, la retirada de la línea de costa que a finales de agosto sorprendió a todo el litoral regional.
Una situación global que puede empezar a afectar al turismo. Zonas donde la gente permanecia en verano porque registraba temperaturas más suaves, están viviendo ya intensas olas de calor. Sumado a la falta de brisa marina, que permitía noches agradables. Una cuestión destacable en una Región donde el turismo es un sector vital, sobre todo el turismo de sol y playa.
En el Mar Menor, además, el aumento de las temperaturas ya tendría consecuencias económicas: los pescadores han registrado, según el investigador, un 20 por ciento menos de capturas de dorada y langostino durante los picos de calor.