El piloto del Bell 412, helicóptero del Ministerio de Transición Ecológica con base en La Alberquilla (Caravaca), José Moya, explica la rapidez de la intervención de los medios aéreos para frenar los incendios forestale
La Región de Murcia dispone de tres helicópteros de extinción de incendios, más el ACOVI dedicado a la coordinación y vigilancia. Además de estos recursos autonómicos, la Región recibe apoyo de medios aéreos estatales operados por el Ministerio para la Transición Ecológica, como es el caso del helicóptero medio bombardero Bell 412 de 1200 l de capacidad que sustituyó al Kamov en la base de La Alberquilla, en Caravaca de la Cruz.
El piloto del Bell 412, José Moya, explica cómo se activan los medios aéreos en un incendio: "Cuando llegan los primeros responsables a la zona, por ejemplo, los primeros agentes medioambientales y ven que aquello requiere el despacho de los medios, pues piden los medios al CECOP, y el CECOP es el que nos despacha". Al estar este helicóptero en una base de la comunidad autónoma existe una coordinación constante entre administraciones: "Nos sacan bastante con bastante frecuencia, por ejemplo, en el incendio de Mazarrón que hubo la otra mañana, nos sacaron a nosotros como segundo medio antes que a los medios de la comunidad autónoma".
Moya recuerda que la clave para que un incendio no se propague es actuar en los primeros momentos: "El tema de participar en conatos, la clave de un incendio es cogerlo pequeño, entonces es más eficiente ir a un incendio pequeño, echar tres descargas y volverte, que no esperar por no movilizar al medio aéreo y que se haga un incendio grande". En el caso de La Alberquilla, el helicóptero también presta apoyo a otras comunidades cuando estas lo requieren directamente al Ministerio: "Si ya es un incendio, por ejemplo, como el de Guadalajara, que esta tarde he estado preparando yo el vuelo para allá por si nos mandan, los responsables de la gestión de incendios de la provincia de Guadalajara piden ayuda al Ministerio de Transición Ecológica, y el Ministerio de Transición Ecológica, pues nos llama y nos asigna esa misión directamente".
Precisamente la falta de medios de extinción aéreos provocó que en 1994 ardieran más de 30 000 hectáreas en el incendio que se originaba en la Sierra de la Muela en Moratalla y que terminó afectando a los municipios murcianos de Calasparra, Cieza y Jumilla, y a Hellín y Socovos en la provincia de Albacete.